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	<title>UTOPIA AL SUR</title>
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		<title>&#8220;El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 04:13:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamerica]]></category>

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		<description><![CDATA[Murió el camarada José Saramago, un hijo de campesinos portugueses,  un comunista militante, estas fueron sus palabras al recibir el premio  nobel de literatura.
  




El hombre más  sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las  cuatro de la madrugada, cuando la promesa de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2>Murió el camarada José Saramago, un hijo de campesinos portugueses,  un comunista militante, estas fueron sus palabras al recibir el premio  nobel de literatura.</h2>
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<p>El hombre más  sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir. A las  cuatro de la madrugada, cuando la promesa de un nuevo día aún venía por  tierras de Francia, se levantaba del catre y salía al campo, llevando  hasta el pasto la media docena de cerdas de cuya fertilidad se  alimentaban él y la mujer. Vivían de esta escasez mis abuelos maternos,  de la pequeña cría de cerdos que después<br />
del desmame eran  vendidos a los vecinos de la aldea. Azinhaga era su nombre, en la  provincia del Ribatejo. Se llamaban Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha  esos abuelos, y eran analfabetos uno y otro. En el invierno, cuando el  frío de la noche apretaba hasta el punto de que el agua de los cántaros  se helaba dentro de la casa, recogían de las pocilgas a los lechones más  débiles y se los llevaban a su cama. Debajo de las mantas ásperas, el  calor de los humanos libraba a los animalillos de una muerte cierta.  Aunque fuera gente de buen carácter, no era por primores de alma  compasiva por lo que los dos viejos procedían así: lo que les  preocupaba, sin sentimentalismos ni retóricas, era proteger su pan de  cada día, con la naturalidad de quien, para mantener la vida, no  aprendió a pensar mucho más de lo que es indispensable. Ayudé muchas  veces a éste mi abuelo Jerónimo en sus andanzas de pastor, cavé muchas  veces la tierra del huerto anejo a la casa y corté leña para la lumbre,  muchas veces, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que  accionaba la bomba, hice subir agua del pozo comunitario y la transporté  al hombro, muchas veces, a escondidas de los guardas de las cosechas,  fui con mi abuela, también de madrugada, pertrechados de rastrillo, paño  y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que después habría  de servir para lecho del ganado. Y algunas veces, en noches calientes de  verano, después de la cena, mi abuelo me decía: &#8220;José, hoy vamos a  dormir los dos debajo de la higuera&#8221;. Había otras dos higueras, pero  aquélla, ciertamente por ser la mayor, por ser la más antigua, por ser  la de siempre, era, para todas las personas de la casa, la higuera. Más o  menos por antonomasia, palabra erudita que sólo muchos años después  acabaría conociendo y sabiendo lo que significaba. En medio de la paz  nocturna, entre las ramas altas del árbol, una estrella se me aparecía, y  después, lentamente, se escondía detrás de una hoja, y, mirando en otra  dirección, tal como un río corriendo en silencio por el cielo cóncavo,  surgía la claridad traslúcida de la Vía Láctea, el camino de Santiago,  como todavía le llamábamos en la aldea. Mientras el sueño llegaba, la  noche se poblaba con las historias y los sucesos que mi abuelo iba  contando: leyendas, apariciones, asombros, episodios singulares, muertes  antiguas, escaramuzas de palo y piedra, palabras de antepasados, un  incansable rumor de memorias que me mantenía despierto, al mismo que  suavemente me acunaba. Nunca supe si él se callaba cuando descubría que  me había dormido, o si seguía hablando para no dejar a medias la  respuesta a la pregunta que invariablemente le hacía en las pausas más  demoradas que él, calculadamente, le introducía en el relato: &#8220;¿Y  después?&#8221;. Tal vez repitiese las historias para sí mismo, quizá para no  olvidarlas, quizá para enriquecerlas con peripecias nuevas. En aquella  edad mía y en aquel tiempo de todos nosotros, no será necesario decir  que yo imaginaba que mi abuelo Jerónimo era señor de toda la ciencia del  mundo. Cuando, con la primera luz de la mañana, el canto de los pájaros  me despertaba, él ya no estaba allí, se había ido al campo con sus  animales, dejándome dormir. Entonces me levantaba, doblaba la manta, y,  descalzo (en la aldea anduve siempre descalzo hasta los catorce años),  todavía con pajas enredadas en el pelo, pasaba de la parte cultivada del  huerto a la otra, donde se encontraban las pocilgas, al lado de la  casa. Mi abuela, ya en pie desde antes que mi abuelo, me ponía delante  un tazón de café con trozos de pan y me preguntaba si había dormido  bien. Si le contaba algún mal sueño nacido de las historias del abuelo,  ella siempre me tranquilizaba: &#8220;No hagas caso, en sueños no hay  firmeza&#8221;. Pensaba entonces que mi abuela, aunque también fuese una mujer  muy sabia, no alcanzaba las alturas de mi abuelo, ése que, tumbado  debajo de la higuera, con el nieto José al lado, era capaz de poner el  universo en movimiento apenas con dos palabras. Muchos años después,  cuando mi abuelo ya se había ido de este mundo y yo era un hombre hecho,  llegué a comprender que la abuela, también ella, creía en los sueños.  Otra cosa no podría significar que, estando sentada una noche, ante la  puerta de su pobre casa, donde entonces vivía sola, mirando las  estrellas mayores y menores de encima de su cabeza, hubiese dicho estas  palabras: &#8220;El mundo es tan bonito y yo tengo tanta pena de morir&#8221;. No  dijo miedo de morir, dijo pena de morir, como si la vida de pesadilla y  continuo trabajo que había sido la suya, en aquel momento casi final,  estuviese recibiendo la gracia de una suprema y última despedida, el  consuelo de la belleza revelada. Estaba sentada a la puerta de una casa,  como no creo que haya habido alguna otra en el mundo, porque en ella  vivió gente capaz de dormir con cerdos como si fuesen sus propios hijos,  gente que tenía pena de irse de la vida sólo porque el mundo era  bonito, gente, y ése fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de  historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió  de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque  sabía que no los volvería a ver.<br />
Muchos años después,  escribiendo por primera vez sobre éste mi abuelo Jerónimo y ésta mi  abuela Josefa (me ha faltado decir que ella había sido, según cuantos la  conocieron de joven, de una belleza inusual), tuve conciencia de que  estaba transformando las personas comunes que habían sido en personajes  literarios y que ésa era, probablemente, la manera de no olvidarlos,  dibujando y volviendo a dibujar sus rostros con el lápiz siempre  cambiante del recuerdo, coloreando e iluminando la monotonía de un  cotidiano opaco y sin horizontes, como quien va recreando sobre el  inestable mapa de la memoria, la irrealidad sobrenatural del país en que  decidió pasar a vivir. La misma actitud de espíritu que, después de  haber evocado la fascinante y enigmática figura de un cierto bisabuelo  berebere, me llevaría a describir más o menos en estos términos un viejo  retrato (hoy ya con casi ochenta años) donde mis padres aparecen.  &#8220;Están los dos de pie, bellos y jóvenes, de frente ante el fotógrafo,  mostrando en el rostro una expresión de solemne gravedad que es tal vez  temor delante de la cámara, en el instante en que el objetivo va a fijar  de uno y del otro la imagen que nunca más volverán a tener, porque el  día siguiente será implacablemente otro día. Mi madre apoya el codo  derecho en una alta columna y sostiene en la mano izquierda, caída a lo  largo del cuerpo, una flor. Mi padre pasa el brazo por la espalda de mi  madre y su mano callosa aparece sobre el hombro de ella como un ala.  Ambos pisan tímidos una alfombra floreada. La tela que sirve de fondo  postizo al retrato muestra unas difusas e incongruentes arquitecturas  neoclásicas&#8221;. Y terminaba: &#8220;Tendría que llegar el día en que contaría  estas cosas. Nada de esto tiene importancia a no ser para mí. Un abuelo  berebere, llegando del norte de Africa, otro abuelo pastor de cerdos,  una abuela maravillosamente bella, unos padres graves y hermosos, una  flor en un retrato ¿qué otra genealogía puede importarme? ¿en qué mejor  árbol me apoyaría?&#8221;. Escribí estas palabras hace casi treinta años sin  otra intención que no fuese reconstituir y registrar instantes de la  vida de las personas que me engendraron y que estuvieron más cerca de  mí, pensando que no necesitaría explicar nada más para que se supiese de  dónde vengo y de qué materiales se hizo la persona que comencé siendo y  ésta en que poco a poco me he convertido. Ahora descubro que estaba  equivocado, la biología no determina todo y en cuanto a la genética, muy  misteriosos habrán sido sus caminos para haber dado una vuelta tan  larga. A mi árbol genealógico (perdóneseme la presunción de designarlo  así, siendo tan menguada la sustancia de su savia) no le faltaban sólo  algunas de aquellas ramas que el tiempo y los sucesivos encuentros de la  vida van desgajando del tronco central. También le faltaba quien  ayudase a sus raíces a penetrar hasta las capas subterráneas más  profundas, quien apurase la consistencia y el sabor de sus frutos, quien  ampliase y robusteciese su copa para hacer de ella abrigo de aves  migratorias y amparo de nidos. Al pintar a mis padres y a mis abuelos  con tintas de literatura, transformándolos de las simples personas de  carne y hueso que habían sido, en personajes nuevamente y de otro modo  constructores de mi vida, estaba, sin darme cuenta, trazando el camino  por donde los personajes que habría de inventar, los otros, los  efectivamente literarios, fabricarían y traerían los materiales y las  herramientas que, finalmente, en lo bueno y en lo menos bueno, en lo  bastante y en lo insuficiente, en lo ganado y en lo perdido, en aquello  que es defecto pero también en aquello que es exceso, acabarían haciendo  de mí la persona en que hoy me reconozco: creador de esos personajes y  al mismo tiempo criatura de ellos. En cierto sentido se podría decir  que, letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro,  he venido, sucesivamente, implantando en el hombre que fui los  personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que hoy  soy, sin ellos tal vez mi vida no hubiese logrado ser más que un esbozo  impreciso, una promesa como tantas otras que de promesa no consiguieron  pasar, la existencia de alguien que tal vez pudiese haber sido y no  llegó a ser.<br />
Ahora soy capaz de ver con claridad quiénes  fueron mis maestros de vida, los que más intensamente me enseñaron el  duro oficio de vivir, esas decenas de personajes de novela y de teatro  que en este momento veo desfilar ante mis ojos, esos hombres y esas  mujeres, hechos de papel y de tinta, esa gente que yo creía que iba  guiando de acuerdo con mis conveniencias de narrador y obedeciendo a mi  voluntad de autor, como títeres articulados cuyas acciones no pudiesen  tener más efecto en mí que el peso soportado y la tensión de los hilos  con que los movía. De esos maestros el primero fue, sin duda, un  mediocre pintor de retratos que designé simplemente por la letra H.,  protagonista de una historia a la que creo razonable llamar de doble  iniciación (la de él, pero también, de algún modo, la del autor del  libro, protagonista de una historia titulada &#8220;Manual de pintura y  caligrafía&#8221;, que me enseñó la honradez elemental de reconocer y acatar,  sin resentimientos ni frustraciones, sus propios límites: sin poder ni  ambicionar aventurarme más allá de mi pequeño terreno de cultivo, me  quedaba la posibilidad de cavar hacia el fondo, hacia abajo, hacia las  raíces. Las mías, pero también las del mundo, si podía permitirme una  ambición tan desmedida. No me compete a mí, claro está, evaluar el  mérito del resultado de los esfuerzos realizados, pero creo que es hoy  patente que todo mi trabajo, de ahí para adelante, obedeció a ese  propósito y a ese principio.<br />
Vinieron después los hombres y  las mujeres del Alentejo, aquella misma hermandad de condenados de la  tierra a que pertenecieron mi abuelo Jerónimo y mi abuela Josefa,  campesinos rudos obligados a alquilar la fuerza de los brazos a cambio  de un salario y de condiciones de trabajo que sólo merecerían el nombre  de infames. Cobrando por menos que nada una vida a la que los seres  cultos y civilizados que nos preciamos de ser llamamos, según las  ocasiones, preciosa, sagrada y sublime. Gente popular que conocí,  engañada por una Iglesia tan cómplice como beneficiaria del poder del  Estado y de los terratenientes latifundistas, gente permanentemente  vigilada por la policía, gente, cuántas y cuántas veces, víctima  inocente de las arbitrariedades de una justicia falsa. Tres generaciones  de una familia de campesinos, los Mau-Tempo, desde el comienzo del  siglo hasta la Revolución de Abril de 1974 que derrumbó la dictadura,  pasan por esa novela a la que di el título de &#8220;Alzado del suelo&#8221; y fue  con tales hombres y mujeres del suelo levantados, personas reales  primero, figuras de ficción después, con las que aprendí a ser paciente,  a confiar y a entregarme al tiempo, a ese tiempo que simultáneamente  nos va construyendo y destruyendo para de nuevo construirnos y otra vez  destruirnos. No tengo la seguridad de haber<br />
asimilado de manera  satisfactoria aquello que la dureza de las experiencias tornó virtud en  esas mujeres y en esos hombres: una actitud naturalmente estoica ante la  vida. Teniendo en cuenta, sin embargo, que la lección recibida, pasados  más de veinte años, permanece intacta en mi memoria, que todos los días  la siento presente en mi espíritu como una insistente convocatoria, no  he perdido, hasta ahora, la esperanza de llegar a ser un poco más  merecedor de la grandeza de los ejemplos de dignidad que me fueron  propuestos en la inmensidad de las planicies del Alentejo. El tiempo lo  dirá.<br />
¿Qué otras lecciones podría yo recibir de un portugués  que vivió en el siglo XVI, que compuso las &#8220;Rimas&#8221; y las glorias, los  naufragios y los desencantos patrios de &#8220;Os Lusíadas&#8221;, que fue un genio  poético absoluto, el mayor de nuestra literatura, por mucho que eso pese  a Fernando Pessoa, que a sí mismo se proclamó como el Super-Camoens de  ella? Ninguna lección a mi alcance, ninguna lección que yo fuese capaz  de aprender salvo la más simple que me podría ser ofrecida por el hombre  Luis Vaz de Camoens en su más profunda humanidad, por ejemplo, la  humildad orgullosa de un autor que va llamando a todas las puertas en  busca de quien esté dispuesto a publicar el libro que escribió,  sufriendo por eso el desprecio de los ignorantes de sangre y de casta,  la indiferencia desdeñosa de un rey y de su compañía de poderosos, el  escarnio con que desde siempre el mundo ha recibido la visita de los  poetas, de los visionarios y de los locos. Al menos una vez en la vida,  todos los autores tuvieron o tendrán que ser Luis de Camoens, aunque no  escriban las redondillas de &#8220;Sobolos rios&#8221;. Entre hidalgos de la corte y  censores del Santo Oficio, entre los amores de antaño y las  desilusiones de la vejez prematura, entre el dolor de escribir y la  alegría de haber escrito, fue a este hombre enfermo que regresa pobre de  la India, adonde muchos sólo iban para enriquecerse, fue a este soldado  ciego de un ojo y golpeado en el alma, fue a este seductor sin fortuna  que no volverá nunca más a perturbar los sentidos de las damas de  palacio, a quien yo puse a vivir en el teatro en el escenario de la  pieza de teatro llamada &#8220;Que farei con este livro?&#8221; (&#8220;¿Qué haré con este  libro?&#8221;), en cuyo final resuena otra pregunta, aquélla que importa<br />
verdaderamente,  aquélla que nunca sabremos si alguna vez llegará a tener respuesta  suficiente: &#8220;¿Qué haréis con este libro?&#8221;. Humildad orgullosa fue ésa de  llevar debajo del brazo una obra maestra y verse injustamente rechazado  por el mundo. Humildad orgullosa también, y obstinada, esta de querer  saber para qué servirán mañana los libros que vamos escribiendo hoy, y  luego dudar que consigan perdurar largamente (¿hasta cuándo?) las  razones tranquilizadoras que quizá nos estén siendo dadas o que estamos  dándonos a nosotros mismos. Nadie se engaña mejor que cuando consiente  que lo engañen otros.<br />
Se aproxima ahora un hombre que dejó la  mano izquierda en la guerra y una mujer que vino al mundo con el  misterioso poder de ver lo que hay detrás de la piel de las personas. El  se llama Baltasar Mateus y tiene el apodo de Siete-Soles, a ella la  conocen por Bilmunda, y también por el apodo de Siete-Lunas que le fue  añadido después porque está escrito que donde haya un sol habrá una luna  y que sólo la presencia conjunta de uno y otro tornará habitable, por  el amor, la tierra. Se aproxima también un padre jesuita llamado  Bartolmeu que inventó una máquina capaz de subir al cielo y volar sin  otro combustible que no sea la voluntad humana, ésa que según se viene  diciendo, todo lo puede, aunque no pudo, o no supo, o no quiso, hasta  hoy, ser el sol y la luna de la simple bondad o del todavía más simple  respeto. Sontres locos portugueses del siglo XVIII en un tiempo y en un  país donde florecieron las supersticiones y las hogueras de la  Inquisición, donde la vanidad y la megalomanía de un rey hicieron  levantar un convento, un palacio y una basílica que asombrarían al mundo  exterior, en el caso poco probable de que ese mundo tuviera ojos  bastantes para ver a Portugal, tal como sabemos que los tenía Bilmunda  para ver lo que escondido estaba. Y también se aproxima una multitud de  millares y millares de hombres con las manos sucias y callosas, con el  cuerpo exhausto de haber levantado, durante años sin fin, piedra a  piedra, los muros implacables del convento, las alas enormes del  palacio, las columnas y las pilastras, los aéreos campanarios, la cúpula  de la basílica suspendida sobre el vacío. Los sonidos que estamos  oyendo son del clavicornio del Doménico Scarlatti, que no sabe si debe  reír o llorar. Esta es la historia del &#8220;Memorial del convento&#8221;, un libro  en que el aprendiz de autor, gracias a lo que le venía siendo enseñado  desde el antiguo tiempo de sus abuelos Jerónimo y Josefa, consiguió  escribir palabras como éstas, donde no está ausente alguna poesía:  &#8220;Además de la conversación de las mujeres son los sueños los que  sostienen al mundo en su órbita. Pero son también los sueños los que le  hacen una corona de lunas, por eso el cielo es el resplandor que hay  dentro de la cabeza de los hombres si no es la cabeza de los hombres el  propio y único cielo&#8221;. Que así sea.<br />
De las lecciones de  poesía,sabía ya alguna cosa el adolescente, aprendidas en sus libros de  texto cuando, en una escuela de enseñanza profesional de Lisboa, andaba  preparándose para el oficio que ejerció en el comienzo de su vida de  trabajo: el de mecánico cerrajero. Tuvo también buenos maestros del arte  poético en las largas horas nocturnas que pasó en bibliotecas públicas,  leyendo al azar de encuentros y de catálogos, sin orientación, sin  alguien que le aconsejase, con el mismo asombro creador del navegante  que va inventando cada lugar que descubre. Pero fue en la biblioteca de  la escuela industrial donde &#8220;El año de la muerte de Ricardo Reis&#8221;  comenzó a ser escrito. Allí encontró un día el joven aprendiz de  cerrajero (tendría entonces 17 años) una revista &#8211; &#8220;Atena&#8221; era el título  &#8211; en que había poemas firmados con aquel nombre y, naturalmente, siendo  tan mal conocedor de la cartografía literaria de su país, pensó que  existía en Portugal un poeta que se llamaba así: Ricardo Reis. No tardó  mucho tiempo en saber que el poeta propiamente dicho había sido un tal  Fernando Nogueira Pessoa que firmaba poemas con nombres de poetas  inexistentes nacidos en su cabeza y a quien llamaba heterónimos, palabra  que no constaba en los diccionarios de la época, por eso costó tanto  trabajo al aprendiz de las letras saber lo que ella significaba.  Aprendió de memoria muchos poemas de Ricardo Reis (&#8220;Para ser grande sê  inteiro/Põe quanto és no mínimo que fazes&#8221;), pero no podía<br />
resignarse,  a pesar de tan joven e ignorante, a que un espíritu superior hubiese  podido concebir, sin remordimiento, este verso cruel: &#8220;Sábio é o que se  contenta com o espectáculo do mundo&#8221;. Mucho, mucho tiempo después, el  aprendiz de escritor ya con el pelo blanco y un poco más sabio de sus  propias sabidurías se atrevió a escribir una novela para mostrar al  poeta de las &#8220;Odas&#8221; algo de lo que era el espectáculo del mundo en ese  año de 1936 en que lo puso a vivir sus últimos días: la ocupación de la  Renania por el Ejército nazi, la guerra de Franco contra la República  española, la creación por Salazar de las milicias fascistas portuguesas.  Fue como si estuviese diciéndole: &#8220;He ahí el espectáculo del mundo, mi  poeta de las amarguras serenas y del escepticismo elegante. Disfruta,  goza, contempla, ya que estar sentado es tu sabiduría&#8221;.<br />
&#8220;El  año de la muerte de Ricardo Reis&#8221; terminaba con unas palabras  melancólicas: &#8220;Aquí donde el mar acabó y la tierra espera&#8221;. Por tanto no  habría más descubrimientos para Portugal, sólo como destino una espera  infinita de futuros ni siquiera imaginables: el fado de costumbre, la  saudade de siempre y poco más. Entonces el aprendiz imaginó que tal vez  hubiese una manera de volver a lanzar los barcos al agua, por ejemplo  mover la propia tierra y ponerla a navegar mar adentro. Fruto inmediato  del resentimiento colectivo portugués por los desdenes históricos de  Europa (sería más exacto decir fruto de mi resentimiento personal), la  novela que entonces escribí &#8211; &#8220;La balsa de piedra&#8221; &#8211; separó del  continente europeo a toda la Península Ibérica, transformándola en una  gran isla fluctuante, moviéndose sin remos ni velas, ni hélices, en  dirección al Sur del mundo, &#8220;masa de piedra y tierra cubierta de  ciudades, aldeas, ríos, bosques, fábricas, bosques bravíos, campos  cultivados, con su gente y sus animales&#8221;, camino de una utopía nueva: el  encuentro cultural de los pueblos peninsulares con los pueblos del otro  lado del Atlántico, desafiando así, a tanto se atrevió mi estrategia,  el dominio sofocante que los Estados Unidos de la América del Norte  vienen ejerciendo en aquellos parajes. Una visión dos veces utópica  entendería esta ficción política como una metáfora mucho más generosa y  humana: que Europa, toda ella, deberá trasladarse hacia el Sur a fin de,  en descuento de sus abusos coloniales antiguos y modernos, ayudar a  equilibrar el mundo. Es decir Europa finalmente como ética. Los  personajes de &#8220;La balsa de piedra&#8221; &#8211; dos mujeres, tres hombres y un  perro &#8211; viajan incansablemente a través de la Península mientras ella va  surcando el océano. El mundo está cambiando y ellos saben que deben  buscar en sí mismos las personas nuevas en que se convertirán (sin  olvidar al perro que no es un perro como los otros). Eso les basta. Se  acordó entonces el aprendiz que en tiempos de su vida había hecho  algunas revisiones de pruebas de libros y que si en &#8220;La balsa de<br />
piedra&#8221;  hizo, por decirlo así, revisión del futuro, no estaría mal que revisara  ahora el pasado inventando una novela que se llamaría &#8220;História do  Cerco de Lisboa&#8221;, en la que un revisor trabajando un libro del mismo  título, aunque de historia, y cansado de ver cómo la citada historia  cada vez es menos capaz de sorprender, decidió poner en lugar de un &#8220;sí&#8221;  un &#8220;no&#8221;, subvirtiendo la autoridad de las &#8220;verdades históricas&#8221;.  Raimundo Silva, así se llamaba el revisor, es un hombre simple, vulgar,  que sólo se distingue de la mayoría por creer que todas las cosas tienen  su lado visible y su lado invisible y que no sabremos nada de ellas,  mientras no les hayamos dado la vuelta completa. De eso precisamente  trata una conversación que tiene con el historiador. Así: &#8220;Le recuerdo  que los revisores ya vieron mucho de literatura y vida, Mi libro, se lo  recuerdo, es de historia. No es propósito mío apuntar otras  contradicciones, profesor, en mi opinión todo cuanto no sea vida es  literatura. La historia también. La historia sobre todo, sin querer  ofender. Y la pintura, y la música. La música va resistiéndose desde que  nació, unas veces va y otras viene, quiere librarse de la palabra,  supongo que por envidia, pero regresa siempre a la obediencia. Y la  pintura, mire, la pintura no es más que literatura hecha con pinceles.  Espero que no se haya olvidado de que la humanidad comenzó pintando  mucho antes de saber escribir. Conoce el refrán, si no tienes perro caza  con el gato, o dicho de otra<br />
manera, quien no puede escribir,  pinta, o dibuja, es lo que hacen los niños. Lo que usted quiere decir,  con otras palabras, es que la literatura ya existía antes de haber  nacido, sí señor, como el hombre, con otras palabras, antes de serlo ya  lo era. Me parece que usted equivocó la vocación, debería ser  historiador. Me falta preparación profesor, qué puede un simple hombre  hacer sin preparación, mucha suerte he tenido viniendo al mundo con la  genética organizada, pero, por decirlo así, en estado bruto, y después  sin más pulimento que las primeras letras que se quedaron como únicas.  Podía presentarse como autodidacta producto de su digno esfuerzo, no es  ninguna vergüenza, antiguamente la sociedad estaba orgullosa de sus  autodidactas. Eso se acabó, vino el desarrollo y se acabó, los  autodidactas son vistos con malos ojos, sólo los que escriben versos o  historias para distraer están autorizados a ser autodidactas, pero yo  para la creación literaria no tengo habilidad. Entonces métase a  filósofo. Usted es un humorista, cultiva la ironía, me pregunto cómo se  dedicó a la historia, siendo ella tan grave y profunda ciencia. Soy  irónico sólo en la vida real. Ya me parecía a mí que la historia no es  la vida real, literatura sí, y nada más. Pero la historia fue vida real  en el tiempo en que todavía no se le podía llamar historia. Entonces  usted cree,<br />
profesor, que la historia es la vida real. Lo creo, sí.  Que la historia fue vida real, quiero decir. No tengo la menor duda.  Qué sería de nosotros si el deleatur que todo lo borra no existiese,  suspiró el revisor&#8221;. Escusado será añadir que el aprendiz aprendió con  Raimundo Silva la lección de la duda. Ya era hora.<br />
Fue  probablemente este aprendizaje de la duda el que le llevó, dos años más  tarde, a escribir &#8220;El Evangelio según Jesucristo&#8221;. Es cierto, y él lo ha  dicho, que las palabras del título le surgieron por efecto de una  ilusión óptica, pero es legítimo que nos interroguemos si no habría sido  el sereno ejemplo del revisor el que, en ese tiempo, le anduvo  preparando el terreno de donde habría de brotar la nueva novela. Esta  vez no se trataba de mirar por detrás de las páginas del &#8220;Nuevo  Testamento&#8221; a la búsqueda de contradicciones, sino de iluminar con una  luz rasante la superficie de esas páginas, como se hace con una pintura  para resaltarle los relieves, las señales de paso, la oscuridad de las  depresiones. Fue así como el aprendiz, ahora rodeado de personajes  evangélicos, leyó, como si fuese la primera vez, la descripción de la  matanza de los Inocentes y, habiendo leído, no comprendió. No comprendió  que pudiese haber mártires de una religión que aún tendría que esperar  treinta años para que su fundador pronunciase la primera palabra de  ella, no comprendió que no hubiese salvado la vida de los niños de Belén  precisamente la única persona que lo podría haber hecho, no comprendió  la ausencia, en José, de un sentimiento mínimo de responsabilidad, de  remordimiento, de culpa o siquiera de curiosidad, después de volver de  Egipto con su familia. Ni se podrá argumentar en defensa de la causa que  fue necesario que los niños de Belén murieran para que pudiese<br />
salvarse  la vida de Jesús: El simple sentido común, que a todas las cosas, tanto  a las humanas como a las divinas, debería presidir, está ahí para  recordarnos que Dios no enviaría a su hijo a la Tierra con el encargo de  redimir los pecados de la humanidad, para que muriera a los dos años de  edad degollado por un soldado de Herodes. En ese Evangelio escrito por  el aprendiz con el respeto que merecen los grandes dramas, José será  consciente de su culpa, aceptará el remordimiento en castigo de la falta  que cometió y se dejará conducir a la muerte casi sin resistencia, como  si eso le faltase todavía para liquidar sus cuenta con el mundo. &#8220;El  Evangelio&#8221; del aprendiz no es, por tanto, una leyenda edificante más de  bienaventurados y de dioses, sino la historia de unos cuantos seres  humanos sujetos a un poder contra el cual luchan, pero al que no pueden  vencer. Jesús, que heredará las sandalias con las que su padre había  pisado el polvo de los caminos de la tierra, también heredará de él el  sentimiento trágico de la responsabilidad y de ella la culpa que nunca  lo abandonará, incluso cuando levante la voz desde lo alto de la cruz:  &#8220;Hombres, perdonadle, porque él no sabe lo que hizo&#8221;, refiriéndose al  Dios que lo llevó hasta allí, aunque quien sabe si recordando todavía,  en es última agonía, a su padre auténtico, aquel que en la carne y en la  sangre,<br />
humanamente, lo engendró.  Como se ve, el aprendiz ya  había hecho un largo viaje cuando en el herético evangelio escribió las  últimas palabras del diálogo en el templo entre Jesús y el escriba: &#8220;La  culpa es un lobo que se come al hijo después de haber devorado al padre,  dijo el escriba, Ese lobo de que hablas ya se ha comido a mi padre,  dijo Jesús, Entonces sólo falta que devore a ti, Y tú, en tu vida,  fuiste comido, o devorado, No sólo comido y devorado, también vomitado,  respondió el escriba&#8221;.</p>
<p>Si el emperador Carlomagno no hubiese  establecido en el norte de Alemania un monasterio, si ese monasterio no  hubiese dado origen a la ciudad de Münster, si Münster no hubiese  querido celebrar los 1.200 años de su fundación con una ópera sobre la  pavorosa guerra que enfrentó en el siglo XVI a protestantes anabaptistas  y católicos, el aprendiz no habría escrito la pieza de teatro que  tituló &#8220;In Nomine Dei&#8221;. Una vez más, sin otro auxilio que la pequeña luz  de su razón, el aprendiz tuvo que penetrar en el oscuro laberinto de  las creencias religiosas, ésas que con tanta facilidad llevan a los  seres humanos a matar y a dejarse matar. Y lo que vio fue nuevamente la  máscara horrenda de la intolerancia, una intolerancia que en Münster  alcanzó el paroxismo demencial, una intolerancia que insultaba la propia  causa que ambas partes proclamaban defender. Porque no se trataba de  una guerra en nombre de dos dioses enemigos sino de una guerra en nombre  de un mismo dios. Ciegos por sus propias creencias, los anabaptistas y  los católicos de Münster no fueron capaces de comprender la más clara de  todas las evidencias: en el día del Juicio Final, cuando unos y otros  se presenten a recibir el premio o el castigo que merecieron sus  acciones en la tierra, Dios, si en sus decisiones se rige por algo  parecido a la lógica humana, tendrá que recibir en el paraíso tanto a  unos como a otros, por la simple razón de que unos y otros en El creían.  La terrible carnicería de Münster enseñó al<br />
aprendiz que al  contrario de lo que prometieron las religiones nunca sirvieron para  aproximar a los hombres y que la más absurda de todas las guerras es una  guerra religiosa, teniendo en consideración que Dios no puede, aunque  lo quisiese, declararse la guerra a sí mismo. Ciegos.El aprendiz pensó  &#8220;Estamos ciegos&#8221;, y se sentó a escribir el &#8220;Ensayo sobre la ceguera&#8221;  para recordar a quien lo leyera que usamos perversamente la razón cuando  humillamos la vida, que la dignidad del ser humano es insultada todos  los días por los poderosos de nuestro mundo, que la mentira universal  ocupó el lugar de las verdades plurales, que el hombre dejó de  respetarse a sí mismo cuando perdió el respeto que debía a su semejante.  Después el aprendiz, como si intentara exorcizar a los monstruos  engendrados por la ceguera de la razón, se puso a escribir la más simple  de todas las historias: Una persona que busca a otra persona sólo  porque ha comprendido que la vida no tiene nada más importante que pedir  a un ser humano. El libro se llama &#8220;Todos los nombres&#8221;. No escritos,  todos nuestros nombres están allí. Los nombres de los vivos y los  nombres de los muertos. Termino. La voz que leyó estas páginas quiso ser  el eco de las voces conjuntas de mis personajes. No tengo, pensándolo  bien, más voz que la voz que ellos tuvieron. Perdonadme si os pareció  poco esto que para mí es todo.</p>
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<h2>FRAGMENTO LITERARIO: Un maestro literario, una conciencia política &#8211;  Testamento ideológico</h2>
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<h1>&#8220;Yo estoy comprometido con la vida&#8221;</h1>
<p><em>José Saramago en sus palabras</em> (que editará próximamente  Alfaguara) recoge reflexiones íntimas, literarias e ideológicas a partir  de declaraciones del premio Nobel en la prensa escrita. Se trata de una  edición y selección de Fernando Gómez Aguilera de la que aquí  publicamos un extracto.</p>
<p>- <strong>AUTORRETRATO.</strong> Nosotros somos mucho más la tierra donde hemos  nacido [y donde hemos sido criados] de lo que imaginamos. <em>La  Provincia, </em>Las Palmas de Gran Canaria, 28 de marzo de 2009 [noticia  de Gregorio Cabrera].</p>
<p>El único valor que considero revolucionario  es la bondad, que es lo único que cuenta. <em>Baleares, </em>Palma de  Mallorca, 20 de abril de 1994 [reportaje de Pilar Lillo].</p>
<p>Nunca  esperé nada de la vida, por eso lo tengo todo. <em>Faro de Vigo,</em> Vigo, 20 de noviembre de 1994 [entrevista realizada por Rogelio  Garrido].</p>
<p>Mis ideas son conocidísimas, nunca las he disfrazado ni  las he ocultado. Mi vida es tan pública que se conoce todo cuanto he  pensado sobre cada acontecimiento. <em>ABC,</em> Madrid, 9 de octubre de  1998 [entrevista de Dolors Massot].</p>
<p>Si tengo algún motivo de  vanidad, es que siempre he dicho lo que pienso en cualquier sitio. EL  PAÍS (suplemento <em>El País Semanal),</em> Madrid, 29 de noviembre de  1998 [entrevista de Sol Alameda].</p>
<p>Comprender no es perdonar. Desde  mi punto de vista, hay cosas que pueden comprenderse, pero eso no  significa que por una especie de necesidad, casi una especie de  automatismo, si comprendo, perdono. Juan Arias, <em>José Saramago: el  amor posible, </em>Barcelona, Planeta, 1998.</p>
<p>Si nos paramos a  pensar en las pequeñas cosas, llegaremos a entender las grandes. <em>Época,</em> Madrid, 21 de enero de 2001 [entrevista de Ángel Vivas].</p>
<p>Ni las  derrotas ni las victorias son definitivas. Eso les da una esperanza a  los derrotados, y debería darles una lección de humildad a los  victoriosos. <em>La Voz del Interior On Line, </em>Córdoba, noviembre de  2004</p>
<p>[reportaje de Alejandro Mareco y Edgardo Litvinoff].</p>
<p>Yo  he sido, desde muy niño, callado, reservado, melancólico. Nunca he  tenido la risa fácil. Incluso la sonrisa, para mí, es algo que me cuesta  trabajo. Y las alegrías o las tristezas en mí son interiores, no las  manifiesto. Ya de niño era así. EL PAÍS<em> </em>(suplemento <em>El País  Semanal),</em> Madrid, 23 de noviembre de 2008 [entrevista de Manuel  Rivas].</p>
<p>- VIDA. Empezar a leer fue para mí como entrar en un  bosque por primera vez y encontrarme de pronto con todos los árboles,  todas las flores, todos los pájaros. Cuando haces eso, lo que te  deslumbra es el conjunto. No dices: me gusta este árbol más que los  demás. No, cada libro en que yo entraba lo tomaba como algo único. EL  PAÍS (suplemento <em>El País Semanal),</em> Madrid, 29 de noviembre de  1998 [entrevista de Sol Alameda].</p>
<p>- <strong>ÉTICA.</strong> En esta época de  conmemoraciones, planteo que, cuando descubrimos al otro, en ese mismo  instante nos descubrimos a nosotros mismos, unas veces en lo mejor y  otras en lo peor, cuando intentamos dominarlo. Si llegamos a una  relación con el otro en que la condición principal sea respetar sus  diferencias y no tratar de aplastarlas para hacerlo como uno, entonces  aparecerá en nosotros lo positivo. Todos tienen derecho a un lugar en la  Tierra, no hay motivo para que yo, por el hecho de ser blanco,  católico, rubio, indio, negro, amarillo, sea superior. No podemos darnos  el lujo de ignorar que el respeto humano es la primera condición de  &#8220;convivialidad&#8221;. <em>El Mercurio,</em> Santiago de Chile, 26 de junio 1994</p>
<p>[entrevista  de Beatriz Berger].</p>
<p>Ni el arte ni la literatura tienen que darnos  lecciones de moral. Somos nosotros los que tenemos que salvarnos, y  solo es posible con una postura ciudadana ética, aunque pueda sonar a  antigua y anacrónico. <em>El Mundo,</em> Madrid, 22 de mayo de 1996  [noticia de Emma Rodríguez].</p>
<p>La ética es la mujer más guapa del  universo. <em>Alphalibros, </em>Mendoza, 2000 [entrevista de Jorge Enrique  Oviedo].</p>
<p>- RAZÓN. La razón no es enemiga de las ilusiones, de los  sueños, de la esperanza, de todas esas cosas que tienen que ver con los  sentimientos&#8230; Porque la razón no es algo frío, no es algo mecánico.  La razón es lo que es, con todo lo que uno es de sentimientos, de  deseos, de ilusiones, de todo eso. Jorge Halperín, <em>Conversaciones con  Saramago. </em>Reflexiones desde Lanzarote, Icaria, Barcelona, 2002.</p>
<p>El  sentido común se convierte en el instrumento más revolucionario en este  mundo de locos que es el de la violencia. <em>El Espectador, </em>Bogotá,  21 de febrero de 2009</p>
<p>[entrevista de Nelson Fredy Padilla].</p>
<p>-  SER HUMANO. Lo maravilloso de la especie humana es que se ha hecho a sí  misma, lo ha inventado todo. <em>El Universal,</em> México DF, 16 de mayo  de 2003 [entrevista de Alejandro Toledo].</p>
<p>La pregunta &#8220;¿quién  eres tú?&#8221; o &#8220;¿quién soy yo?&#8221; tiene una respuesta muy fácil: uno cuenta  su vida. La pregunta que no tiene respuesta es otra: &#8220;¿qué soy yo?&#8221;. No  &#8220;quién&#8221; sino &#8220;qué&#8221;. El que se haga esa pregunta se enfrentará a una  página en blanco, y no será capaz de escribir una sola palabra. <em>El  Universal,</em> México DF, 16 de mayo de 2003 [entrevista de Alejandro  Toledo].</p>
<p>- MUERTE. El problema está ahí: nos morimos, y entonces  nos preguntamos ¿y qué? Me muero y ¿qué pasa después? Algunos de  nosotros sabemos que no pasa nada y punto. Aquí acabó. Digo que la  esencia humana es un intermedio entre la nada y la nada. La nada, porque  antes de nacer, lo que había antes es la nada, después, también es la  nada. Para nosotros, desde el punto de vista del ser, es la nada. Pero  otros no piensan así, piensan que tiene que haber algo, algo que llaman  Dios. Fuera de la cabeza humana no hay ni bien, ni mal, ni ideal, ni  Dios. No hay nada. Todo lo que llevamos está dentro de nuestra cabeza. <em>Veintitrés,</em> Buenos Aires, 7 de febrero de 2002 [entrevista de Eduardo Mazo].</p>
<p>-  LITERATURA. Yo soy una persona pacífica, sin demagogia ni estrategia.  Digo exactamente lo que pienso. Y lo hago en forma sencilla, sin  retórica. La gente que se reúne para escucharme sabe que, con  independencia de si coincide o no con lo que pienso, soy honesto, que no  trato de captar ni de convencer a nadie. Parece que la honestidad no se  usa mucho en los tiempos actuales. Ellos vienen, escuchan y se van  contentos como quien tiene necesidad de un vaso de agua fresca y la  encuentra allí. Yo no tengo ninguna idea de lo que voy a decir cuando  estoy frente a la gente. Pero siempre digo lo que pienso. Nadie podrá  decir nunca que le he engañado. La gente tiene necesidad de que le  hablen con honestidad. José Saramago, 2003.</p>
<p>Hay que reconocer que  la literatura no transforma socialmente el mundo, que el mundo es el que  va transformando, y no solo socialmente, a la literatura. Es ingenuo  incluir la literatura entre los agentes de transformación social.  Reconozcamos que las obras de los grandes creadores del pasado no  parecen haber originado, en sentido pleno, ninguna transformación social  efectiva, aun teniendo una fuerte influencia en comportamientos  individuales y de generación. La humanidad sería hoy exactamente lo  mismo que es aunque Goethe no hubiera nacido. La literatura es  irresponsable, porque no se le puede imputar ni el bien ni el mal de la  humanidad. Por el contrario, actúa como un reflejo más o menos inmediato  del estado de las sociedades y de sus sucesivas transformaciones. <em>Abc,</em> Madrid, 20 de abril de 1989 [entrevista de Jesús Fonseca].</p>
<p>La  literatura no es un compromiso. Nunca. El compromiso, si existe, será el  de esa persona que es el escritor. La literatura no puede ser  instrumentalizada. No se puede decir que sirva para esto o aquello. EL  PAÍS (suplemento <em>El País Semanal),</em> Madrid, 29 de noviembre de  1998</p>
<p>[entrevista de Sol Alameda].</p>
<p>La literatura es lo que  hace inevitablemente pensar. Es la palabra escrita, la que está en el  libro, la que hace pensar. Y en este momento es la última en la escala  de valores.<em> Alphalibros,</em> Mendoza, 2000 [entrevista de Jorge  Enrique Oviedo].</p>
<p>- PREMIO NOBEL. Nada prometía un Premio Nobel.  Quiero decir que nací en una familia de gente muy pobre, campesina y  analfabeta, en una casa donde no había libros y en unas circunstancias  económicas que no me habían permitido entrar en la universidad. <em>La  Jornada,</em> México DF, 10 de octubre de 1998</p>
<p>[reportaje de Juan  Manuel Villalobos].</p>
<p>- COMPROMISO. Después de muerto, el escritor  será juzgado según aquello que hizo. Reivindiquemos, en cuanto está  vivo, el derecho de juzgarlo por aquello que es. <em>Sur,</em> Málaga, 25  de febrero de 1993 [noticia de María Dolores Tortosa].</p>
<p>Yo estoy  comprometido hasta el final de mis días con la vida y me esfuerzo por  transformar las cosas, y para ello no tengo más remedio que hacer lo que  hago y decir lo que soy.<em> Faro de Vigo,</em> Vigo, 19 de noviembre de  1994.</p>
<h2 style="text-align: center;"><span style="font-family: Arial;"><strong>Un  		ateo pide cuentas a Dios</strong></span></h2>
<p><a rel="attachment wp-att-4575" href="http://utopiaalsur.com/portal/latinoamerica/el-hombre-mas-sabio-que-he-conocido-en-toda-mi-vida-no-sabia-leer-ni-escribir/attachment/saramago/"><img class="alignleft size-medium wp-image-4575" title="saramago" src="http://utopiaalsur.com/portal/wp-content/uploads/2010/06/saramago-300x292.jpg" alt="" width="300" height="292" /></a>A los 87  años, murió el  		Premio Nobel de Literatura José Saramago.</p>
<p>El autor de novelas como &#8216;El evangelio según Jesucristo&#8217;, &#8216;Ensayo  		 	sobre la ceguera&#8217;, &#8216;La balsa de piedra&#8217; o &#8216;Caín&#8217; ha fallecido en  			 Lanzarote, en las islas Canarias, donde residía, debido a un fallo   multiorgánico.</p>
<p>El autor de  La balsa de piedra fue poeta antes que  			novelista de éxito y antes  que poeta, pobre. Unido el periodismo a  			esos otros tres factores  (pobreza, poesía y novela) se entenderá la  			fusión entre preocupación  social y exigencia estética que ha marcado  			la obra del único Premio  Nobel de la lengua portuguesa hasta hoy. En  			1998, el máximo  galardón literario del planeta reconoció a un hijo  			de campesinos sin  tierra que había nacido en 1922 en Azinhaga,  			Ribatejo, a 100  kilómetros de Lisboa. Tenía tres años cuando su  			familia emigró a la  capital, donde las penurias rurales se tornaron  			en penurias de  ciudad. Así, el futuro escritor se formó en la  			biblioteca pública de  su barrio mientras trabajaba en un taller  			después de abandonar la  escuela para ayudar a mantener una casa en  			la que ya faltaba su  hermano Francisco, dos años mayor que él y  			muerto poco después del  traslado.</p>
<p>Las  pequeñas memorias (editadas en  			España por Alfaguara, como el resto  de su obra desde que abandonara  			Seix Barral) es el título que  Saramago puso al relato de una  			infancia que siempre tuvo un pie en  la aldea de la que había  			emigrado. Su novela Levantado del suelo  (1980) cuenta las peripecias  			de varias generaciones de campesinos  del Alentejo. No fue su primera  			novela pero sí la que supuso su  primera consagración después de que  			Manual de pintura y caligrafía  rompiera en 1977 un silencio de casi  			30 años. Eran los que habían  pasado desde la aparición de Tierra de  			pecado, su verdadero, aunque  poco exitoso, estreno como novelista.  			En esas tres décadas Saramago  había trabajado como administrativo,  			empleado de seguros y de una  editorial; se había casado y divorciado  			de su primera esposa,  publicado tres libros de poemas, ingresado en  			el Partido Comunista  -clandestino durante la dictadura de Salazar-  			y, sobre todo,  consagrado como periodista.</p>
<p>Levantado del suelo siguió Memorial del convento, en 1982, y dos  			 años más tarde El año de la muerte de Ricardo Reis. Centrada en la  			 figura del heterónimo de Fernando Pessoa, el gran poeta del Portugal  		 	moderno, la novela es un intenso retrato de Lisboa de la mano de un  		 	poeta imaginario que, igual que pasó nueve meses en el vientre  			 materno, ha de pasar un tiempo equivalente desde la muerte del  			 hombre que lo creó antes de desaparecer definitivamente. La fama  			 internacional le vino a Saramago precisamente con esta novela  			 escrita con una rara intensidad poética que había sabido asimilar  			 todas las lecciones de la narrativa moderna. En una conferencia  			 pronunciada por esos mismos años 80 solía recordar el consejo que él  		 	mismo solía dar a los lectores que decían no entender bien sus  			 libros por las mezclas de voces y la ausencia de marcas  			 convencionales en los diálogos: &#8220;Léalos en voz alta&#8221;. Funcionaba.</p>
<p>En ese tiempo, la actividad de Saramago se vuelve frenética. Una  			 laboriosidad que le ha acompañado hasta su muerte con la escritura  			 incansable de novelas, diarios, obras de teatro y hasta un blog.  			 Tras la fábula iberista La balsa de piedra (1986), en la que España  			y  Portugal se desgajan literalmente del continente europeo y se  			 lanzan a flotar sobre el Atlántico, llegaron Historia del cerco de  			 Lisboa (1989) y El evangelio según Jesucristo (1991). Su visión  			 heterodoxa del mesías cristiano levantó una polémica que arreció  			 cuando el gobierno de su país se negó a presentar el libro al Premio  		 	Literario Europeo. Herido con aquel gesto, Saramago se instaló en  			 Lanzarote con Pilar del Río, su segunda esposa y nueva traductora.  			 La misma polémica de tintes religiosos se reprodujo en 2009 al hilo  			 de la publicación de una novela considerada hiriente por la  			 jerarquía católica lusa, Caín. Meses antes, el escritor se había  			 visto envuelto en otro rifirrafe. Esta vez en Italia: su editorial  			 de siempre, propiedad de Silvio Berlusconi, se negó a publicar El  			 cuaderno, un libro basado en el blog del escritor, que no ahorraba  			 en él críticas al primer ministro italiano.</p>
<p>La publicación en 1995 de Ensayo sobre la ceguera, el relato de una   			epidema que convierte en ciegos a los habitantes de una ciudad  			 -Fernando Meirelles la llevó al cine en 2008 con Julianne Moore como  		 	protagonista- abrió una nueva etapa en la obra de José Saramago.  			 Novelas como La caverna, El hombre duplicado, Ensayo sobre la  			 lucidez o Las intermitencias de la muerte llevan al terreno  			 narrativo reflexiones sobre el consumo, la sociedad de masas, el  			 sistema democrático o la idea de la muerte. Muchas de ellas parecen  			 nacidas de una pregunta: &#8220;¿qué pasaría si?&#8221; Si la gente votase  			 masivamente en blanco en unas elecciones, si alguien decidiese vivir  		 	al margen de la economía capitalista, si se encontrasen dos hombres  		 	totalmente idénticos. Otra de esas preguntas era qué pasaría si la  			 gente dejase de morir. José Saramago sabía que había cosas que sólo  			 suceden en la imaginación crítica de un escritor de novelas.</p>
<p>Fuente: www.elpais.com</p>
<p><strong>&#8220;Seríamos   mejores sin la Biblia&#8221;<br />
</strong><br />
&#8220;Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a  		 adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les  		 salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por  		 primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo,   ya  		que no había nadie más en el jardín del edén a quien  responsabilizar  de  		la gravísima falta&#8230;&#8221;.</p>
<p>Con esta  escena empieza José Saramago su  		novela Caín, en la que hace una nueva  incursión en la Biblia. Una obra   		en la cual el Nobel portugués hace  una revisión del Antiguo Testamento</p>
<p>&#8220;Dios, el demonio,  el  			bien, el mal, todo está en nuestra cabeza, no en el Cielo o en el   			infierno, que también inventamos. No nos damos cuenta de que,  			 habiendo inventado a Dios, inmediatamente nos esclavizamos a él&#8221;.  			 Esta es una de las reflexiones que ha hecho el escritor sobre Caín,  			 en el que de alguna manera pide cuentas a Dios. Esta reinvención  			 literaria-histórica está cargada de la sutil y elegante ironía y  			 humor de Saramago, con una historia que va más allá del mero hecho  			 narrado y conocido de Dios, Caín y Abel al abordar un tema eterno y  			 ahora muy candente: sobre creer o no creer en un ser supremo y que  			 deriva en cuestiones como la religiosidad, el poder y la tiranía, la  		 	existencia o no del destino y su sentido y muchas otras preguntas  			 que asoman en esta mirada heterodoxa de José Saramago.</p>
<p><a href="http://www.elortiba.org/temp/saramago_cain.zip"> Descargar  Caín</a></p>
<p>http://www.elortiba.org</p>
]]></content:encoded>
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		<title>El maestro</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 04:02:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
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Por  Claudia Rafael


Viernes, 18 de Junio de 2010



(APe).- Tajante y feroz suele ser el brazo del  sistema ante la rebeldía. Deja huellas en la piel pero sobre todo  siembra señales que se multiplican de voz en voz. Que van creciendo  entre los territorios húmedos y dolientes de las barriadas. El brazo [...]]]></description>
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<div><img src="http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/images/stories/agencia/notas/reprime1.jpg" alt="reprime1" width="194" height="280" />(APe).- Tajante y feroz suele ser el brazo del  sistema ante la rebeldía. Deja huellas en la piel pero sobre todo  siembra señales que se multiplican de voz en voz. Que van creciendo  entre los territorios húmedos y dolientes de las barriadas. El brazo del  poder sabe muy bien dónde golpear para que repique como las campanadas  de una catedral. Tiene la habilidad de médicos cirujanos y hace la  incisión en el exacto sitio.</p>
<p>Ariel Rodríguez es maestro. Aunque  suele hacer malabares entre el guardapolvos blanco y el traje multicolor  y brillante de la murga. Es el referente de la Juventud de la CTA en  Olavarría y se lo suele ver caminando en las noches, entre pibes con  gorrita y morochez en la piel, cuando salen al boliche y los uniformes  se preparan para marcar sus fronteras.</p>
<p>Ariel vive en Olavarría y  es educador en la escuela 65, en un barrio donde las calles, en medio de  la lejanía, tienen nombres de flores. Sale de allí todos los días con  el tiempo justo como para llegar a su lugar como preceptor en el Centro  de Formación Profesional de la CTA, donde se enseñan oficios.</p>
<p>“A  este pendejo lo vamos a hacer mierda”, escuchó que decía la mujer  policía mientras tenía contra el asfalto duro y frío al pibe al que  acusaban de robar una bicicleta. Ariel se quiso interponer con los  argumentos de la democracia y la constitución: “yo soy maestro, vos sos  policía. Somos agentes del Estado y tenemos otras formas para trabajar”.  Su discurso -de una enorme candidez ante el brazo represor- insistió:  “yo pertenezco a la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos  Humanos)”.<br />
Bastó esa definición para la arremetida. “Me empezaron a  decir de todo. Estaban fuera de sí. Parecían sacados. Los dos por igual.  Me retuercen de tal manera los brazos que empiezo a gritar por el dolor  en el brazo izquierdo. Parecía que se me salía. Yo les dije que dejaran  de pegarme que me metía solo en el móvil. Ahí es como que se olvidaron  del chico y el problema había pasado a ser yo. Además de esposarme, me  golpean contra todos lados. Tanto el que manejaba como ella golpeaban  ese vidrio o plástico que divide y me seguían gritando y amenazando. En  la Comisaría Primera me bajan mal. A los palos, a los empujones.  Haciéndome pedazos los brazos, me meten adentro de la comisaría y me  sientan en el pasillo. Y me dan a entender que estoy detenido por  defender a los chorros”.</p>
<p>El relato es adrenalínico. Mientras  habla, Ariel todavía respira miedo. Hay frases puntuales que desnudan un  funcionamiento estructural en la fuerza que suma más de 52.000  integrantes en toda la provincia: “Cuando me sacaron para llevarme al  hospital, se acerca uno, rubiecito, gordito, y dice `a vos te veo en mi  cuadrícula y te mato`. Y otro le dice `pará que ese no es el chorro, es  el docente`. Ya cuando llegamos al Hospital estaba descompuesto. Les  pedí que me aflojaran las esposas y me las ajustaron más. Tenía las  muñecas hinchadas”.</p>
<p>Los lazos del sistema se suelen entrelazar a  la perfección. En el informe médico, escrito delante de los policías, no  figura ningún tipo de lesión y más tarde, con Ariel ya liberado la  misma médica describió en otro nuevo informe las marcas en los brazos  del maestro.</p>
<p>Ariel Rodríguez estuvo detenido en la comisaría  entre las cinco de la tarde y las nueve de la noche. En la misma  comisaría en que hace apenas unas décadas funcionó un centro clandestino  de detención en pleno centro de la ciudad. Allí donde suelen llegar  pibes de los márgenes que conocen a la perfección el calabozo con apenas  una ventanuca con una lona que hace las veces de falso vidrio. Fotos de  mujeres desnudas pegadas en las paredes se enfrentan al rostro del Che  grabado en la pared desde hace años. Y a un costado, una paloma se funde  con un sol anaranjado del que asoman las letras de la palabra libertad.</p>
<p>Esta  vez se llevaron a un maestro. Contraponiendo las esposas de metal al  guardapolvos blanco. Dejando en claro quién detenta el poder y qué  fronteras no está permitido trasponer. “La policía no anda mal. Anda  bien porque hace lo que le piden que haga: recauda para la caja política  y reprime cuando hace falta”, escribió Alejandra Vallespir.</p>
<p>No  hay políticas dentro del sistema que permitan modificar lo que es  funcional a su subsistencia. Mientras tanto, haciéndole zancadillas a  esa historia escrita con sangre, siguen naciendo en los rincones y en  los zaguanes, paridores de sueños que buscan recuperar la memoria del  edén perdido. En donde multitudes de pibes festejen la vida por pura  prepotencia de la ternura.</p>
</div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
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		<title>Brutal represión policial en la ciudad argentina de Bariloche (+Video)</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 03:59:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
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Un adolescente de 16 años murió en las últimas horas, tras  ser baleado durante los enfrentamientos que se registraron ayer en la  ciudad argentina de Bariloche, tras el homicidio de un chico de 15 años  en el barrio Boris Furman de Bariloche, por el que fue detenido  un cabo de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img title="bariloche" src="http://www.patriagrande.com.ve/wp-content/uploads/2010/06/bariloche.jpg" alt="" width="520" height="390" /></p>
<p><strong>Un adolescente de 16 años murió en las últimas horas, tras  ser baleado durante los enfrentamientos que se registraron ayer en la  ciudad argentina de Bariloche, tras el homicidio de un chico de 15 años  en el barrio Boris Furman de Bariloche</strong>, por el que fue detenido  un cabo de la policía rionegrina.</p>
<p><strong>Con la muerte de Nicolás Carrasco, de 16 años, ya son tres  los fallecidos, ya que todo comenzó con el homicidio de Diego Bonefoi  (15) a raíz de un balazo policial y siguió con la muerte de un joven de  28 años, identificado como Sergio Cárdenas (28), durante los incidentes  posteriores</strong>. La tercera víctima murió anoche, luego de ingresar  en horas de la tarde al hospital zonal de Bariloche, con un impacto en  el tórax.</p>
<p>Si bien la información policial indica que el muchacho fue operado en  ese centro asistencial y murió, fuentes de la Dirección del hospital  negaron a a la agencia Télam esa versión y dijeron que en ese lugar sólo  murieron Bonefoi y Cárdenas, éste último baleado en un omóplato. En  tanto, permanecía internada en grave estado a raíz de un balazo otra  persona, también por los incidentes que siguieron al homicidio de  Bonefoi.</p>
<p>Otras 12 personas, en tanto, fueron asistidas por heridas de  perdigones de goma, aunque estaban fuera de peligro y regresaron a sus  domicilios, según informó la directora del hospital, Susana Rodríguez.</p>
<p>Ayer, durante toda la jornada, se registraron enfrentamientos entre  habitantes de el barrio Boris Furman y la policía, que comenzaron con el  ataque de allegados y vecinos de Bonefoi a la seccional 28, donde  trabajaba el cabo detenido por el homicidio. Los incidentes incluyeron  corridas y pedradas que alcanzaron al intendente de Bariloche Marcelo  Cascón, cuando junto al juez que investiga los hechos, Martín Lozada, y  el padre del chico muerto por la bala policial, Sandro Bonefoi, intentó  calmar los ánimos en el lugar.</p>
<p>A raíz de los serios enfrentamientos, el gobierno provincial pidió al  ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación el  apoyo de la Gendarmería Nacional, por lo que se dispuso el envío a  Bariloche de efectivos de esa fuerza procedentes de la provincia de La  Pampa.</p>
<p>Entidades de derechos humanos y organizaciones sociales se  autoconvocaron hoy para protestar en el Centro Cívico contra el “gatillo  fácil” y la represión policial, momento en el que produjeron algunos  incidentes rápidamente contenidos. Mientras que unos 40 manifestantes  entraron por la puerta de la comisaría segunda hasta la recepción, donde  permanecieron gritando consignas contra la policía, y pasaron al patio  interno, donde se enfrentaron a unos 30 policías, quienes mediante un  cordón humano lograron sacarlos al exterior. Luego algunos de ellos  rompieron los vidrios de dos ventanas y otros arrojaron algunas piedras a  los uniformados, pero los mismos organizadores de la marcha lograron  contenerlos, sin que se produjeran heridos.</p>
<h6><strong> </strong>Fuente: Página12</h6>
<p><object id="vvq-12541-youtube-1" classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="520" height="421" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="wmode" value="opaque" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><param name="allowscriptacess" value="always" /><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/SLwLHSMkjTM&amp;amp;rel=0&amp;amp;fs=1&amp;amp;showsearch=0&amp;amp;showinfo=0" /><embed id="vvq-12541-youtube-1" type="application/x-shockwave-flash" width="520" height="421" src="http://www.youtube.com/v/SLwLHSMkjTM&amp;amp;rel=0&amp;amp;fs=1&amp;amp;showsearch=0&amp;amp;showinfo=0" allowscriptacess="always" allowfullscreen="true" wmode="opaque"></embed></object></p>
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		<title>Perú: Civiles de Bagua. Una justicia que tarda y nunca llega</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 03:57:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamerica]]></category>

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Nancy Aldana, viuda  de Pozzo

Servindi 18 de junio, 2010.- Un año después del conflicto entre el  gobierno y los indígenas amazónicos las heridas aún siguen vivas y los  familiares de las víctimas civiles del conflicto claman justicia e  indemnización por parte del Estado que no atiende a los civiles sin  [...]]]></description>
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<div id="attachment_27061"><img title="vicitmas" src="http://www.servindi.org/img//2010/06/vicitmas.jpg" alt="" width="400" height="300" />Nancy Aldana, viuda  de Pozzo</p>
</div>
<p>Servindi 18 de junio, 2010.- Un año después del conflicto entre el  gobierno y los indígenas amazónicos las heridas aún siguen vivas y los  familiares de las víctimas civiles del conflicto claman justicia e  indemnización por parte del Estado que no atiende a los civiles sin  ninguna participación activa en el conflicto.</p>
<p>En tal sentido, miembros de organizaciones de derechos humanos  invocan al Estado peruano atender la situación de los familiares de los  fallecidos y de los doscientos heridos y no esperar que resoluciones  judiciales obliguen a atender estos casos.</p>
<h3>Testimonios</h3>
<p>Nancy Aldana Mendoza, recuerda como si fuera una pesadilla, aquel  fatídico día en donde su esposo, Angel Pozzo Chipana fue uno de los  primeros en cruzar la puerta de su casa rumbo a la calle sin presagiar  que afuera lo esperaba la muerte vestida de uniforme.</p>
<p>Un policía nervioso disparaba a diestra y siniestra a la multitud y  lo hirió de bala. La orden era evitar a toda costa que los manifestantes  tomaran la comisaria de Bagua. La herida en el abdomen acabó con su  vida.</p>
<p>Dejó de existir el 6 de junio a las 2 de la tarde en un hospital  repleto de heridos que llegaban por docenas como si hubiera estallado  una guerra en medio de la selva.</p>
<dl id="attachment_27062">
<dt><img title="civeles de  bagua" src="http://www.servindi.org/img//2010/06/civeles-de-bagua.jpg" alt="" width="189" height="209" /></dt>
<dd>Laydi Luz  Montes, herida de un disparo</dd>
</dl>
<p>Maritza Angélica Gonzáles Perez, madre de Laydi Luz Montes, una niña  de siete años que fue herida mientras jugaba cerca de su casa, recordó  con pesar los días en que su hija fue alcanzada por un proyectil de los  policías:</p>
<p>“Ese día estábamos a 30 kilómetros de la Curva del Diablo, en Bagua  Grande, donde llegaron los nativos que habían estado allí, los policías  vinieron tras de ellos y comenzaron a disparar al aire.</p>
<p>Bajaban de los helicópteros a los techos y comenzaron a disparar. Mi  hija estaba a dos puertas de mi casa, en casa de una vecina. Allí fue  cuando le cayó la bala”.</p>
<p>Rufina Linares Terrones, viuda de Alejandro Salazar Huamaní,  ejecutado extrajudicialmente en Bagua, demandó justicia a las  autoridades tras un año en que su esposo fue muerto:</p>
<p>“Yo estaba cocinando cuando recibí la noticia de que mi esposo había  sido llevado al Hospital Santiago Apóstol. Fui a verlo y lo encontré sin  vida. Ha sido muy duro para nosotros todo este tiempo, por eso pido a  las autoridades que se haga justicia para que estos hechos no vuelvan a  ocurrir”. Rufina quedó viuda con cuatro menores hijos.</p>
<div id="attachment_27063"><img title="rufina" src="http://www.servindi.org/img//2010/06/rufina.jpg" alt="" width="179" height="239" />Rufina Linares,  clama justicia por su esposo</p>
</div>
<h3>Uso excesivo de la fuerza</h3>
<p>Miguel Jugo, director de Proyección Institucional de la Asociación  Pro Derechos Humanos (APRODEH) afirma que los informes de las comisiones  investigadoras, tanto del Congreso, como las creadas a nivel del  Ministerio de Agricultura, sobre estos hechos coinciden en tres temas.</p>
<p>El primero, que las razones de la movilización eran justas porque  había un problema de abandono de los pueblos de la amazonia y un  problema de no consulta.</p>
<p>Segundo, que discursos como el del ‘perro del hortelano’, en lugar de  generar una distensión en la zona, más bien generaba situaciones de  incertidumbre y zozobra, afectando el honor de los indígenas.</p>
<p>Y en tercer lugar, las comisiones coinciden en que los hechos de La  Curva del Diablo ocurren producto de un operativo policial mal  implementado.</p>
<p>“En esa línea podemos decir que hay responsabilidades materiales  identificadas hasta este momento, como la Ministra del Interior, el  Director de la PNP, el Director del operativo y el conjunto de policías  que estuvieron en dicha zona, dirigiendo el despliegue”, remarcó Jugo.</p>
<p>“La investigación realizada debería ser tomada en cuenta por la  fiscal Bobadilla, para que efectúe la denuncia y de una vez se inicie un  proceso que lleve a individualizar a los responsables de las muertes en  las ciudades de Bagua y Bagua Grande” indicó.</p>
<p>“Es importante precisar -agrega- que en estos lugares no hubo  enfrentamiento, sino un uso excesivo de la fuerza por parte de la PNP  que afectó a la población civil” finalizó el representante de APRODEH.</p>
</div>
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		<title>Juan Manuel Santos busca la presidencia como heredero de Uribe</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 03:54:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamerica]]></category>

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Fuente: Rodrigo Ruiz Tovar  (dpa) &#124; 18/06/2010
 

Bogotá,  (dpa) &#8211;  Juan Manuel Santos, el hombre que salvo alguna sorpresa mayúscula será  elegido presidente de Colombia el domingo, paradójicamente no había  participado en un proceso electoral, aunque siempre ha estado ligado a  la política tanto por su actividad personal como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><a href="http://elpais.cr/articulos.php?id=26752#"> </a></p>
<div><strong>Fuente: Rodrigo Ruiz Tovar  (dpa)</strong> | 18/06/2010</div>
<div><a onclick="javascript:window.open('sendamigo.php?id=26752','_blank','height=250,  width=550, resizable=no')" href="http://elpais.cr/articulos.php?id=26752#"> </a></div>
</div>
<p><a rel="attachment wp-att-4563" href="http://utopiaalsur.com/portal/latinoamerica/juan-manuel-santos-busca-la-presidencia-como-heredero-de-uribe/attachment/santos-1/"><img class="alignleft size-medium wp-image-4563" title="santos  1" src="http://utopiaalsur.com/portal/wp-content/uploads/2010/06/santos-1-300x205.jpg" alt="" width="300" height="205" /></a>Bogotá,  (dpa) &#8211;  Juan Manuel Santos, el hombre que salvo alguna sorpresa mayúscula será  elegido presidente de Colombia el domingo, paradójicamente no había  participado en un proceso electoral, aunque siempre ha estado ligado a  la política tanto por su actividad personal como por la de su familia.</p>
<p>Santos, del derechista Partido  Social de Unidad Nacional (U), es sobrino nieto del ex presidente  Eduardo Santos (1938-1942), primo hermano doble del actual  vicepresidente, Francisco Santos (son hijos de dos hermanos con dos  hermanas), y nieto, sobrino, hermano o primo de figuras del periodismo  colombiano que durante varias décadas controlaron al principal diario  del país: &#8220;El Tiempo&#8221;.</p>
<p>Tras cumplir el servicio militar en  la Armada, el candidato, de 58 años y quien según todas las encuestas  ganará holgadamente la segunda vuelta con la promesa de continuar las  políticas de Álvaro Uribe, estudió Economía y Administración de Empresas  en la Universidad de Kansas, Estados Unidos, y obtuvo un máster en  Administración Pública de la Universidad de Harvard.</p>
<p>Su incursión en cargos públicos  ocurrió en los años 70, cuando, representó a Colombia en la Organización  Internacional del Café, cargo en el que acumuló experiencia para ser  designado ministro de Comercio por el presidente César Gaviria  (1990-1994).</p>
<p>Santos militaba entonces en el  Partido Liberal (PL) y en representación de esa colectividad fue  ministro de Hacienda en el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), al  que ahora critica por haber cedido un territorio a las Fuerzas Armadas  Revolucionarias de Colombia (FARC) en un proceso de negociaciones que  fracasó.</p>
<p>Aunque llegó a tener cargos  directivos en el PL, Santos se retiró junto con otros dirigentes y en  2005 fue uno de los fundadores del partido de la U. Esa letra, aunque  apenas identifica a una de las palabras del largo nombre de la  colectividad, fue escogida como símbolo por la relación que tiene con  Uribe.</p>
<p>Y fue precisamente durante el  mandato de Uribe que Santos consolidó sus aspiraciones presidenciales  desde el cargo de ministro de Defensa (2006-2009) del gobierno que ha  asestado los más duros golpes a las FARC desde su creación, en 1964.</p>
<p>Sin embargo, esa parte de su vida  también le ha dejado secuelas, como el proceso abierto por la Justicia  de Ecuador a raíz del bombardeo ordenado por el gobierno colombiano el 1  de marzo de 2008 contra un campamento que las FARC habían levantado en  la selva del vecino país.</p>
<p>Su estrecha vinculación con Uribe  también le representa un problema frente a las relaciones con Venezuela,  al punto de que el presidente Hugo Chávez ha afirmado que en un  eventual gobierno suyo es probable que estalle un conflicto armado en la  región.</p>
<p>Llamado por las FARC &#8220;Chucky&#8221;, por  el muñeco diabólico de varias películas de cine, Santos también ha  afrontado críticas en los últimos meses porque nunca aceptó una  responsabilidad política en el marco de investigaciones por ejecuciones  cometidas por militares.</p>
<p>Según la Fiscalía, en el caso de la  desaparición y muerte de varios jóvenes de Soacha, un municipio contiguo  a Bogotá, se estableció que dentro del Ejército operó una red dedicada a  buscar a desempleados para asesinarlos y mostrarlos como guerrilleros  abatidos en combate. En su defensa, asegura que la denuncia se hizo  durante su gestión y que varios militares fueron destituidos.</p>
<p>En el pasado de Santos también pesa  una declaración de quien fuera el máximo jefe de los paramilitares,  Salvatore Mancuso, preso en Estados Unidos, quien asegura que éste  propuso un complot a las bandas de ultraderecha y a las FARC para que el  presidente Ernesto Samper (1994-1998) fuera depuesto mediante un golpe  de Estado.</p>
<p>Aun así y pese a la falta de carisma  que se le atribuye a este típico representante de la alta burguesía  bogotana, Santos estuvo cerca de ganar en primera vuelta, gracias a ser  el heredero elegido por el popular Uribe, por lo que lo del domingo  parece ser sólo un trámite menor que lo separa de la presidencia.</p>
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		<title>Ecuador tendrá relaciones con nuevo Gobierno colombiano bajo respeto a soberanía</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 03:51:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El presidente ecuatoriano, Rafael Correa,  manifestó este lunes que su país tratará de mantener buenas relaciones  con el nuevo Gobierno que resulte electo el próximo domingo en Colombia,  siempre bajo el respeto a la soberanía, tras enfatizar que no permitirá  &#8220;que se atente nuevamente contra el Derecho Internacional&#8221;, en  referencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: x-small;"><span style="font-size: x-small;"><a rel="attachment wp-att-4559" href="http://utopiaalsur.com/portal/latinoamerica/ecuador-tendra-relaciones-con-nuevo-gobierno-colombiano-bajo-respeto-a-soberania/attachment/r-correa/"><img class="alignleft size-medium wp-image-4559" title="r.correa" src="http://utopiaalsur.com/portal/wp-content/uploads/2010/06/r.correa-300x175.jpg" alt="" width="300" height="175" /></a>El presidente ecuatoriano, Rafael Correa,  manifestó este lunes que su país tratará de mantener buenas relaciones  con el nuevo Gobierno que resulte electo el próximo domingo en Colombia,  siempre bajo el respeto a la soberanía, tras enfatizar que no permitirá  &#8220;que se atente nuevamente contra el Derecho Internacional&#8221;, en  referencia al ataque del 2008.</p>
<p>En una entrevista con medios locales, el  mandatario afirmó que respetará los resultados de los comicios  colombianos y  buscará los mejores vínculos con ese país, mientras no se  violen los derechos de su nación.</p>
<p>&#8220;Lo que no vamos a permitir es que se  atente nuevamente contra el Derecho Internacional, lo que no vamos a  permitir es que se den declaraciones guerreristas, anacrónicas de allá  del siglo XVIII (18) y que todavía se mantienen en el siglo XXI (21)&#8221;,  sentenció el mandatario.</p>
<p>Correa se refirió a las declaraciones del  candidato presidencial colombiano por el partido de Gobierno, Juan  Manuel Santos, quien basa su campaña en que &#8220;el fin justifica los  medios&#8221; y se ha manifestado orgulloso del ataque ejecutado por el  Ejército de su país contra Ecuador en marzo de 2008, cuando se  desempeñaba como ministro de Defensa.</p>
<p>&#8220;Por ejemplo, el decir que se puede atacar  o  perseguir en cualquier lado a los que ellos consideran terroristas.  Eso no lo vamos a permitir, no vamos a permitir otra agresión como la  del 1 de marzo de 2008&#8243;, añadió el presidente ecuatoriano.</p>
<p>&#8220;El país y nuestro sistema de defensa se  hallan en una situación diferente a la de ese entonces y sabremos  responder si somos agredidos. Ojalá eso nunca pase, somos un país de  paz, pero no permitiremos otra agresión más a nuestro territorio&#8221;,  sentenció el jefe de Estado ecuatoriano.</p>
<p>Santos se disputará la silla presidencial  en una segunda vuelta electoral el próximo domingo, con el candidato  Antanas Mockus, del Partido Verde.</p>
<p>Al respecto, Correa expresó  &#8220;independientemente de quién gane, si el señor Mockus  (Antanas) o el  señor Santos, (Juan Manuel) trataremos de mantener las mejores  relaciones con Colombia, como las tratamos de mantener con Perú y con  todos los países amigos&#8221;.</p>
<p>&#8220;Nos vamos a congratular si esa segunda  vuelta se cumple como en la primera, en paz y armonía, en un ambiente de  fiesta, en democracia y sin violencia. Por supuesto  quien gane será el  representante de un país soberano y trataremos de tener, como con todos  los países del mundo, más aún si es un país vecino con tanta afinidad  como es Colombia, las mejores relaciones&#8221;, puntualizó.</p>
<p>El pasado 30 de mayo se realizó la <a href="http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/72782-NN/santos-y-mockus-iran-a-segunda-vuelta-en-junio/">primera vuelta</a> presidencial en  Colombia, en la que Santos logró un 46,56 por ciento y Antanas Mockus,  un 21,5 por ciento.</span></span></p>
<div>teleSUR &#8211; Ansa /  ld &#8211; MM</div>
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		<title>En espera a la respuesta del gobierno de Estados Unidos</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 03:48:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamerica]]></category>

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		<description><![CDATA[MONTEVIDEO, 17 Jun  (UYPRESS)- El gobierno uruguayo espera una respuesta por parte Estados  Unidos, ante el incidente diplomático suscitado en el aeropuerto de  Miami luego del interrogatorio  efectuado a una funcionaria de gobierno  sobre el ministro de Defensa Rosadilla. Según el Mandatario “los hechos  son inexplicables y deben ser [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><a rel="attachment wp-att-4555" href="http://utopiaalsur.com/portal/latinoamerica/en-espera-a-la-respuesta-del-gobierno-de-estados-unidos/attachment/rosadilla-1/"><img class="alignleft size-full wp-image-4555" title="rosadilla 1" src="http://utopiaalsur.com/portal/wp-content/uploads/2010/06/rosadilla-1.jpg" alt="" width="265" height="185" /></a>MONTEVIDEO, 17 Jun  (UYPRESS)- El gobierno uruguayo espera una respuesta por parte Estados  Unidos, ante el incidente diplomático suscitado en el aeropuerto de  Miami luego del interrogatorio  efectuado a una funcionaria de gobierno  sobre el ministro de Defensa Rosadilla. Según el Mandatario “los hechos  son inexplicables y deben ser aclarados”.</h2>
<h4>El  embajador David Nelson &#8220;ha solicitado a las oficinas  gubernamentales correspondientes en Estados Unidos, en forma inmediata,  un informe sobre el episodio en el aeropuerto de Miami&#8221;, según el  comunicado emitido por la Embajada de Estados Unidos.El Embajador  Americano, comparte el deseo expresado por el ministro Rosadilla de que  ambos países continúen el buen relacionamiento, por lo que se está  trabajando en aclarar el episodio. Según anunciaron fuentes allegadas a  UYPRESS.</p>
<p>Por su parte  el ministro Rosadilla,  admitió que este  tipo de acontecimiento &#8220;afecta las relaciones diplomáticas&#8221; y agregó  que&#8221; es un incidente puntual y se ha tomado una posición específica. No  significa el corte del diálogo con el país norteamericano, sólo se  postergó la realización de un encuentro pactado y se espera la  aclaración de un hecho&#8221;</h4>
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		<title>Honduras: Llamado a la Acción Urgente Luchemos por la defensa a la libre expresión, por la Voz de Zacate Grande</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 03:46:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hacemos un llamado a todas las radios comunitarias de América Latina y  del Caribe y de todos los continentes a denunciar enérgicamente esta  violación al derecho a la libre expresión.

Compañeras  y compañeros de radios comunitarias Latinoamericanas, Caribeñas y extra  continente, en solidaridad con los y las compañeras de la Voz de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hacemos un llamado a todas las radios comunitarias de América Latina y  del Caribe y de todos los continentes a denunciar enérgicamente esta  violación al derecho a la libre expresión.</p>
<p><a href="http://2.bp.blogspot.com/_o8tmDAew1Io/TBwjPIT300I/AAAAAAAAAjQ/3ismbVAUkwk/s1600/_feministas.JPG" onblur="try  {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5484297189066265410" src="http://2.bp.blogspot.com/_o8tmDAew1Io/TBwjPIT300I/AAAAAAAAAjQ/3ismbVAUkwk/s400/_feministas.JPG" border="0" alt="" /></a><br />
Compañeras  y compañeros de radios comunitarias Latinoamericanas, Caribeñas y extra  continente, en solidaridad con los y las compañeras de la Voz de Zacate  Grande, 97.1 FM, nos movilizamos a la zona sur de Honduras, junto a  COPINH y lo que encontramos fue una radio cerrada, con cinta que dice  que es zona de crímenes, donde aproximadamente 300 efectivos del  ejercito, policía, naval, se apersonaron con armas, antimotines, bombas  lacrimógenas, para cerrar y destruir las instalaciones de la radio, que  es manejada por diez y siete jóvenes de un promedio de 21 años de edad.</p>
<p>Junto  a esa instalación se encuentra una comunidad unida, lista a luchar para  defender su derecho a la libre expresión, su derecho a la tierra que es  el inicio de tal aberración.</p>
<p>Por lo que hacemos un llamado a  todas las radios comunitarias de América Latina y del Caribe y de todos  los continentes a denunciar enérgicamente esta violación al derecho a la  libre expresión y que difundan la información que les estamos enviando y  que entrevisten a las y los jóvenes que defiende este derecho en Puerto  Grande, Zacate Grande, Municipio de Amapala, Honduras,<br />
00 504  89955930Evelia</p>
<p>00 504 00 504 94503536 Aarón</p>
<p>COPINH –  CATTRACHAS – FEMINISTAS EN RESISTENCIA</p>
]]></content:encoded>
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		<title>EEUU participó en el rescate de los militares retenidos por las FARC</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Jun 2010 03:43:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamerica]]></category>

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		<description><![CDATA[William Brownfield

El embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield,  reveló este jueves que el Gobierno de su país estuvo involucrado en el  rescate militar de los cuatro uniformados retenidos por las Fuerzas  Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pese a la negativa del  ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva.
“La verdad es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_705"><img title="embajadoreeuu" src="http://www.librered.net/wordpress/wp-content/uploads/2010/06/embajadoreeuu-300x199.jpg" alt="William Brownfield" width="300" height="199" />William Brownfield</p>
</div>
<p>El embajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield,  reveló este jueves que el Gobierno de su país estuvo involucrado en el  rescate militar de los cuatro uniformados retenidos por las Fuerzas  Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), pese a la negativa del  ministro de Defensa colombiano, Gabriel Silva.</p>
<p>“La verdad es que pudimos ayudar con un poquito de apoyo de  inteligencia a la operación, pero nuestra contribución, reitero y  repito, fue mínima”, confirmó el diplomático ante la prensa local.</p>
<p>Además manifestó que le envió una misiva, al titular de la cartera de  defensa colombiano, de “felicitación y congratulaciones”, por la  Operación “Camaleón”, a la que calificó de “magnífica y sensacional”.</p>
<p>La Operación Camaleón se llevó a cabo el pasado fin de semana para  rescatar, en la selva del departamento del Guaviare (sur de Colombia), a  cuatro militares que estuvieron en cautiverio por más de once años.</p>
<p>El general de la Policía Luis Herlindo Mendieta, los coroneles Luis  Enrique Murillo y William Donato Gómez, también de la Policía; y el  sargento del Ejército Arbey Delgado Argote, fueron los uniformados que  quedaron en libertad tras una operación militar aún no detallada en su  totalidad.</p>
<p>Tras su liberación, el ministro de la Defensa, afirmó el pasado  domingo que el plan fue “una operación totalmente colombiana, por tropas  e inteligencia colombianas”.</p>
<p>Después del rescate las incoherencias e interrogantes con respecto a  algunos detalles de la misión se han acumulado.</p>
<p>Entre las confusiones del caso se encuentra el testimonio de Donato,  quien tras llegar a Bogotá después de haber permanecido 15 horas  escondido en la selva narró que durante la noche escuchó varios  helicópteros y cuando corrió para hacerles señas, un avión militar  empezó bombardeó un área cercana, por lo que tuvo que resguardarse  nuevamente.</p>
<p>Pero el jefe del Ejército colombiano, el general Óscar González, negó  este miércoles los relatos de Donato, y argumentó que “si estábamos  tratando de proteger la vida de los secuestrados, no podíamos ni  siquiera, por ejercicio mental, pensar en hacer un bombardeo”.</p>
<p>No es primera vez que el Gobierno colombiano realiza una operación  para atacar a los guerrilleros de las FARC, pues en el año 2008, planeó  la Operación Jaque para rescatar a once uniformados junto con la  colombo-francesa Ingrid Betancourt.</p>
<p>En esta operación encubierta el Gobierno colombiano falsificó los  logotipos del Comité Internacional de la Cruz Roja e incluso en de  teleSUR, hecho por el cual fue condenado por organizaciones en incluso  por algunos países de la región.</p>
<p>Asimismo, también llevó a cabo la Operación Fénix, también llamado  bombardeo de Angostura (Ecuador) en el cual murieron 26 personas entre  ellos el número dos de las FARC, Raúl Reyes.</p>
<p>Brownfield explicó que desde hace una década Bogotá y Washington  comparten sistemas de inteligencia y realizan operaciones conjuntas.</p>
<p>“No es ninguna sorpresa o secreto que el Gobierno de Estados Unidos  haya colaborado en el trabajo de inteligencia de esta operación”, señaló  el diplomático al reiterar el esfuerzo de los militares colombianos que  se infiltraron, por casi una semana, en la selva de Guaviare.</p>
<p>Por último, informó que el Gobierno estadounidense celebró la puesta  en libertad de los cuatro efectivos y destacó la labor de las Fuerzas  Armadas colombianas en la operación.</p>
<p>“Reconocemos el magnífico trabajo realizado por las Fuerzas Armadas  de Colombia” insistió el embajador.</p>
<p>Familiares de los retenidos que siguen en poder de las FARC, expresan  lo peligroso que pudiera ser la continuación de operaciones militares  para un rescate, sin embargo agradecieron a Dios porque en la operación  “camaleón” todo salió bien.</p>
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		<title>MARTIRES PARA LA UTOPIA</title>
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		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 03:36:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>reynaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Latinoamerica]]></category>

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		<description><![CDATA[Felipa Pucha y Pedro Cuji. 
 17 de Junio de 1983
 Ecuador
Campesinos indígenas, mártires del derecho a la tierra en Culluctuz,  Ecuador. Campesinos indígenas. Felipa es madre de seis niños y Pedro es  padre de dos. Pertenecen a la comunidad de Culluctuz, parroquia de  Cicalpa, provincia de Chimborazo.
Asesinados por reclamar el derecho [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><strong><em><a rel="attachment wp-att-4546" href="http://utopiaalsur.com/portal/latinoamerica/martires-para-la-utopia-13/attachment/dibujo-2-19/"><img class="aligncenter size-full wp-image-4546" title="dibujo-2" src="http://utopiaalsur.com/portal/wp-content/uploads/2010/06/dibujo-24.jpg" alt="" width="700" height="416" /></a>Felipa Pucha y Pedro Cuji. </em></strong></h3>
<h3><strong><em> 17 de Junio de 1983</em></strong></h3>
<h3><strong><em> Ecuador</em></strong></h3>
<p>Campesinos indígenas, mártires del derecho a la tierra en Culluctuz,  Ecuador. Campesinos indígenas. Felipa es madre de seis niños y Pedro es  padre de dos. Pertenecen a la comunidad de Culluctuz, parroquia de  Cicalpa, provincia de Chimborazo.</p>
<p>Asesinados por reclamar el derecho a la tierra. Salvador Santos es un  hacendado que se adueña de las tierras de cuatrocientos indígenas que la  trabajan en forma de huasipungos. Como todos los intrusos, convierte a  los indígenas casi en esclavos: trabajo duro para toda la familia en el  campo y servicio doméstico en la casa, por una paga miserable. Cuando no  están conformes con el rendimiento él o sus caporales los castigan con  varillas de hierro. Salvador Santos decide suspender por siete meses a  los campesinos de su hacienda, mientras llama a otros trabajadores,  prometiéndoles tierras. &#8220;Nuestros mayores han quedado callados ante  tanta injusticia, pero nosotros vamos a organizarnos&#8221;, dice José  Chiliquinga, de 22 años. Hizo un curso en Gatazo, &#8220;y se me han abierto  ideas&#8221;, dice. Desde entonces, José es amenazado de muerte, &#8220;porque hago  abrir los ojos a la gente y la solivianto&#8221;, agrega. Cuenta con el apoyo  de su comunidad y del párroco y tienen un abogado que los defiende.</p>
<p>Ante el problema de los despidos, se fija el día 16 de junio para una  reunión de arreglo entre los campesinos, con su abogado, los  representantes del Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y  Colonización, IERAC, y Salvador Santos. Pero estos no se presentan. Esa  tarde, José pasa cerca de la casa de Santos y el mayordomo le tira del  pelo y lo echa al suelo. Unas mujeres que ven la escena toman al  mayordomo y lo bañan en el río. Santos está ausente y es avisado de que  los comuneros han asaltado la hacienda. Aparece al otro día, con dos  hijos y tres policías, armados con fusiles. &#8220;¡Por lo menos tienen que  matar a uno. Para eso les pago!&#8221;, ordena Santos. Los policías,  borrachos, disparan y una bala roza la cabeza de José y atraviesa la de  Felipa Pucha, que muere al instante. Los campesinos garrotean al  asesino, que sale corriendo perseguido por Pedro Cuji, pero el policía  se da vuelta y lo mata de un tiro. Sigue corriendo hacia el río, cae  entre las piedras, las mujeres lo amarran y lo hacen declarar. Ni  siquiera sabe cuánto ha cobrado el sargento para este &#8220;servicio&#8221; hecho a  Santos. Que huye con sus cómplices para pedir refuerzos. Los campesinos  tumban dos árboles para cerrar la carretera y avisan a las otras  comunidades. Llegan cuarenta agentes de policía. Pero el abogado logra  evitar una masacre. &#8220;La sangre inocente será semilla de liberación&#8221;,  dicen los campesinos.</p>
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