Federico García Lorca fue fusilado el 19 de agosto de 1936 por fuerzas afines al bando sublevado contra la Segunda República española, al inicio de la Guerra Civil. Noventa años después, su figura sigue convocando homenajes en distintos países de habla hispana, y Montevideo no es la excepción: la programación cultural de esta semana incluye un ciclo de cine y varias puestas teatrales que retoman su obra y su figura, en momentos en que España conmemora la fecha con estrenos y proyectos especiales en medios como RTVE.
El Cine Universitario, en su Sala Chaplin, propone un ciclo dedicado a explorar los vínculos entre Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel, tres figuras centrales de la vanguardia artística española de las primeras décadas del siglo XX que coincidieron en la Residencia de Estudiantes de Madrid en los años veinte. El ciclo incluye la proyección de «Buñuel y la mesa del rey Salomón», del director Carlos Saura, el 25 de agosto, y «Little Ashes» (estrenada en español como «Sin límites»), del británico Paul Morrison, el 30 de agosto, ambas centradas en explorar el entramado de amistad, creación y tensión personal entre los tres artistas en el Madrid de los años veinte.
En paralelo, la escena teatral montevideana suma varias producciones que dialogan, directa o indirectamente, con la obra de Lorca y con el clima histórico de su asesinato. En el Teatro Solís se presenta «La Casa de Bernarda Alba», una de las obras más conocidas del dramaturgo granadino, dirigida por Amelia Ochandiano, con funciones entre el 27 y el 30 de agosto y entrada gratuita para menores de 21 años los viernes. En la misma sala, «Dar Vuelta Todo», dirigida por Claudio Quijano, aborda la temática de las personas detenidas desaparecidas, estableciendo un puente temático entre la represión franquista de la década de 1930 y las dictaduras del Cono Sur cuatro décadas después. A su vez, en la Sala Verdi se presenta «Manos Sucias», una pieza político-musical dirigida por Marianella Morena que rinde homenaje al filósofo francés Jean-Paul Sartre, contemporáneo de la generación de Lorca y también marcado por el compromiso político de posguerra.
La confluencia de estas propuestas no es casual: la ejecución de García Lorca, ocurrida sin juicio y cuyo cuerpo nunca fue hallado, se convirtió con el tiempo en uno de los símbolos más reconocibles de la represión franquista contra la cultura y el pensamiento crítico, y su legado sigue siendo revisitado como una forma de mantener viva la memoria de las violencias políticas del siglo XX, tanto en España como en América Latina, donde el paralelismo con las propias dictaduras del continente resulta ineludible para buena parte del público y de los programadores culturales.
Fuentes consultadas: Portal Medios Públicos (agenda cultural del 24 al 30 de agosto); El Observador; RTVE.

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