Siete meses después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, el gobierno interino de Delcy Rodríguez y un sector de la oposición negocian una salida electoral bajo tutela de Washington, mientras la dirigente con más respaldo popular queda fuera de la mesa.
Desde el 6 de agosto, en Caracas, representantes del gobierno interino venezolano y de un sector de la oposición se sientan a negociar el futuro político del país. Del lado oficialista está Jorge Rodríguez, hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez; del lado opositor, Dinorah Figuera, dirigente que reside en España y que Estados Unidos eligió como su interlocutora para el proceso. La mesa quedó formalmente instalada tras una llamada telefónica entre ambos el 1° de agosto, en la que acordaron una agenda general y el comienzo de rondas presenciales.
El proceso no puede leerse sin su antecedente inmediato: en la madrugada del 3 de enero de 2026, fuerzas militares de Estados Unidos ejecutaron la operación «Determinación Absoluta», un ataque de gran escala contra objetivos venezolanos —incluidos sistemas de defensa aérea— que culminó con la captura de Nicolás Maduro en Caracas y su traslado a Nueva York. Allí fue procesado por la Administración para el Control de Drogas (DEA) y enviado al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde permanece detenido enfrentando cargos por narcotráfico y corrupción. Es, según coinciden las coberturas internacionales, un hecho sin precedentes recientes en el hemisferio: una potencia extranjera capturando por la fuerza a un jefe de Estado en ejercicio.
Desde entonces, Washington mantiene una presión sostenida sobre el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez y promueve el diálogo actual con la expectativa de que derive en elecciones. La delegación gubernamental está integrada, además de Jorge Rodríguez, por Ana María San Juan, Jorge Arreaza, América Pérez, Génesis Garvett y Pedro Infante. Las primeras mesas de trabajo se concentraron en la atención a las víctimas de un reciente sismo doble que golpeó al país; recién en una segunda etapa se abordarán el fortalecimiento democrático y las garantías políticas.
La ausencia más notoria en la mesa es la de María Corina Machado, la dirigente opositora con mayor respaldo popular, quien ya en mayo había expresado desde Panamá su disposición a negociar una transición democrática. Sin embargo, Estados Unidos optó por otra interlocutora, dejándola fuera de un proceso que —según los propios medios que lo cubren— busca «diseñar el camino hacia unos nuevos comicios» sin necesariamente contar con quien canalizó buena parte del descontento social contra el chavismo en los últimos años.
Venezuela atraviesa desde hace más de una década una crisis política, económica y social profunda, con millones de personas emigradas y sanciones internacionales que agravaron las condiciones de vida de la población. La captura de Maduro representa un punto de quiebre que reabre viejas preguntas sobre soberanía, intervencionismo y los límites de la acción unilateral de Washington en la región.
Análisis: Ninguna transición impuesta desde afuera, por más que prometa elecciones, sustituye la legitimidad de un proceso decidido soberanamente por el pueblo venezolano. La captura de un presidente por tropas extranjeras —sea cual sea el juicio que merezca el gobierno depuesto— es un antecedente peligroso para toda la región: normaliza la idea de que una potencia puede resolver por la fuerza lo que le corresponde resolver a la política y a la voluntad popular.
De consolidarse, la negociación podría derivar en un cronograma electoral, aunque su legitimidad estará marcada por el origen forzado del proceso. La exclusión de Machado puede profundizar fracturas dentro de la oposición venezolana. Habrá que seguir de cerca el avance de las mesas, si se define un cronograma electoral concreto, qué rol logra recuperar Machado, y qué posición toman los gobiernos de la región —incluido Uruguay— frente a una transición nacida de una intervención militar extranjera.
Fuentes consultadas: CNN en Español, Wikipedia, El Nacional, Mundiario, Cibercuba.

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