El fenómeno climático que azotó Salto y otros ocho departamentos en la madrugada del 18 de julio arrasó con invernáculos, viviendas y el tendido eléctrico. El gobierno declaró la emergencia granjera y el presidente Yamandú Orsi recorrió la zona, mientras los productores reclaman respuestas más rápidas frente a un fenómeno que, advierten las autoridades, podría repetirse con la llegada de El Niño.
n temporal de vientos extremos recorrió gran parte del territorio uruguayo en la madrugada del sábado 18 de julio, con epicentro en el departamento de Salto, donde el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) registró una ráfaga de 129,5 kilómetros por hora a las 3:20 de la madrugada, la más intensa del episodio. El fenómeno dejó una persona fallecida —una mujer que circulaba en motocicleta y murió tras el impacto de chapas desprendidas por el viento, según informó la Dirección Nacional de Bomberos—, siete personas heridas, decenas de miles de usuarios sin energía eléctrica y pérdidas todavía en proceso de cuantificación en la producción hortifrutícola del litoral norte. El gobierno declaró la emergencia granjera para el departamento de Salto y el presidente Yamandú Orsi visitó la zona para reunirse con productores y familias damnificadas.
Un fenómeno que golpeó a casi todo el país
Aunque Salto concentró el mayor impacto, el temporal afectó de forma simultánea a otros departamentos del centro y el norte. Según los registros oficiales del Inumet, en Tacuarembó las ráfagas alcanzaron 111 kilómetros por hora y en Treinta y Tres, 94, mientras que en Paysandú, Young, Florida y Lavalleja se registraron vientos de entre 70 y 80 kilómetros por hora. La empresa estatal de energía eléctrica UTE contabilizó cerca de 48.000 suministros interrumpidos en todo el país, de los cuales más de 21.500 correspondieron al propio departamento de Salto, donde cuadrillas de la compañía trabajaron durante los días siguientes para restablecer el servicio.
En la ciudad de Tacuarembó y su zona rural, el viento arrancó de cuajo los techos de numerosas viviendas particulares. En la localidad de Zapará, una familia perdió por completo su casa: los padres debieron rescatar a sus tres hijas de entre los escombros cuando la vivienda quedó destechada. El Comité Departamental de Emergencias (Cecoed) desplegó equipos de asistencia social para atender a los damnificados en ese y otros focos del interior.
Cronología de la respuesta oficial
El sábado, mientras el temporal aún se desplazaba sobre el territorio, comenzaron a reportarse los primeros daños en Salto. Al día siguiente, domingo 19, equipos técnicos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y de la Dirección General de la Granja recorrieron la zona para relevar el estado de los cultivos y la infraestructura productiva. Ese mismo día, la Confederación Granjera del Uruguay (CGU) calificó lo ocurrido como una «catástrofe» y exigió al gobierno la declaración inmediata de la emergencia agropecuaria, un reclamo al que se sumó públicamente el senador del Partido Nacional Sebastián da Silva, productor agropecuario y crítico de lo que consideró una demora en la respuesta oficial.
El lunes 20, la Junta Nacional de la Granja (Junagra) sesionó y resolvió declarar la emergencia granjera para el departamento de Salto, con la posibilidad de extender la evaluación a casos puntuales en Artigas y Cerro Largo. Ese mismo día, Orsi recorrió las zonas afectadas y conversó con vecinos y productores. En uno de esos encuentros, ante una vivienda destruida, el mandatario reaccionó con sorpresa frente a los daños —»¡Te arrancó todo!», le dijo a una vecina— y calificó de «milagro» que el saldo en vidas humanas no hubiera sido mayor. Orsi remarcó que ya había llegado ayuda oficial en planchas de techo y otros insumos, y destacó el trabajo de Bomberos, la Policía y las Fuerzas Armadas.
El martes 21, el ministro de Ganadería, Alfredo Fratti, viajó a Salto acompañado por el intendente departamental, Carlos Albisu, el subsecretario de la cartera, Matías Carámbula, y la directora general de la Granja, Laura González, para anunciar en el terreno las líneas concretas de asistencia. Se reunieron con el Sistema Nacional de Emergencias (Sinae), el Cecoed local, la cooperativa agraria Calsal y la Central Hortícola del Norte. Al día siguiente, miércoles 22, el gobierno precisó el esquema de ayudas: fondos no reembolsables destinados tanto a saldar deudas y reparar insumos y maquinaria como a restituir cultivos, además de líneas de crédito subsidiadas y mecanismos de reestructuración de deudas, en articulación con el Banco República y República Microfinanzas. Este jueves 23, el presidente del Banco de Seguros del Estado (BSE), Marcos Otheguy, visitó la zona para explicar a los productores el procedimiento para activar los seguros agrícolas, en momentos en que las autoridades reconocieron que la mayoría de los afectados no contaba con esa cobertura.
La magnitud del daño y un dato que preocupa
El ministro Fratti informó que el temporal afectó a cerca de 300 productores, equivalentes al 85 % de quienes están inscriptos en la Dirección General de la Granja en la zona del cinturón hortícola salteño, con daños en aproximadamente 300 hectáreas de invernáculos que van de parciales a totales. Referentes del sector, como Eduardo Tenca, de la Intergremial Salto Hortícola, describieron la magnitud del fenómeno como «una aplanadora que pasó frente a Salto y Concordia y se llevó todo por delante, invernáculos enteros, galpones, algo nunca visto». Las gremiales estimaron que el impacto económico conjunto —entre infraestructura y producción perdida— podría ubicarse entre 40 y 60 millones de dólares, aunque el propio MGAP aclaró que todavía no dispone de una cifra oficial consolidada.
El dato que más preocupó a las autoridades fue otro: de los casi 300 productores afectados, solo 80 contaban con seguro agrícola. El Ministerio de Ganadería subsidia el 70 % del costo de esas pólizas, pero la adopción sigue siendo baja entre pequeños productores familiares, que quedan así más expuestos cuando ocurre un evento de esta magnitud. Fratti utilizó la visita del jueves para insistir en la necesidad de ampliar la cobertura, en momentos en que el propio ministerio proyecta la llegada del fenómeno de El Niño entre setiembre y octubre próximos, con efectos que se extenderían hasta el otoño de 2027.
Voces del territorio
Más allá de las cifras institucionales, los testimonios de los productores describen el impacto humano del temporal. Robert Farías, uno de los afectados, relató que se encontraba durmiendo cuando el viento arrasó su invernadero: «Ya estoy acostumbrado a estos reveses que ocurren con frecuencia aquí. Cada año el viento me daña uno o dos invernaderos, pero no me detengo; los reparo, y si vuelve a pasar, los vuelvo a arreglar.» Franco Bordenave, otro productor de la zona, se enteró de la magnitud del daño en su predio a través de un vecino que le advirtió, antes de verlo con sus propios ojos, que se preparara «para lo peor». Los mayores destrozos se concentraron en la zona de Colonia Osimani y Llerena, al norte de la ciudad de Salto, donde hubo pérdidas totales de infraestructura y de cultivos en desarrollo.
Lo que viene: entre la emergencia y la prevención
Uruguay ya había declarado este año una emergencia agropecuaria por déficit hídrico, lo que llevó al MGAP a mantener activo, desde entonces, un grupo técnico interinstitucional de seguimiento climático. El propio Orsi señaló, durante su recorrida por Salto, que el mecanismo de respuesta ya estaba «aceitado» porque una situación similar se había enfrentado el año pasado en Canelones. Esa continuidad de emergencias climáticas —sequía a comienzos de año, temporal de viento en julio, alerta por El Niño hacia fin de año— plantea una pregunta que excede lo puntual: si los mecanismos de asistencia de emergencia, pensados para responder después de cada evento, alcanzan para sostener a los pequeños y medianos productores frente a una frecuencia de fenómenos extremos que, según reconocen las propias autoridades meteorológicas y agropecuarias, no da señales de disminuir.
Para Utopía al Sur, lo ocurrido en Salto no puede leerse únicamente como una fatalidad climática. Detrás de la baja cobertura de seguros —apenas 80 de 300 productores— hay una estructura productiva de pequeña escala, con márgenes ajustados y escasa capacidad de ahorro para afrontar riesgos, que necesita algo más que fondos no reembolsables entregados después de cada catástrofe. La respuesta del Estado, en este caso, fue rápida si se compara con el reclamo de la propia oposición sobre la lentitud de emergencias anteriores por sequía: entre el temporal del sábado y la declaración formal de la emergencia granjera el lunes pasaron apenas dos días, y para el jueves ya había una hoja de ruta concreta de créditos, fondos y seguros. Pero la reiteración de estos episodios —viento, sequía, y ahora la amenaza de un nuevo Niño antes de que termine el año— exige pensar en política de largo plazo para el territorio productivo del litoral, y no solo en el operativo de emergencia posterior a cada evento. Esa es, en definitiva, la diferencia entre gestionar catástrofes y prevenir vulnerabilidades.
Aspectos que seguirá Utopía al Sur
Quedan por definirse varios elementos: la cuantificación oficial final de los daños en infraestructura y producción; si la emergencia granjera se extiende formalmente a los productores afectados en Artigas y Cerro Largo; el impacto que la caída de la oferta de tomate y morrón —cultivos de los que el litoral aporta cerca de la mitad de la producción nacional— tendrá en los precios durante las próximas semanas y hasta la primavera; y si la experiencia de esta emergencia impulsa cambios más estructurales en la política de seguros agrícolas subsidiados, de cara a la llegada anunciada de El Niño hacia fin de año.
Fuentes consultadas
Comunicados del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) y de la Dirección General de la Granja; datos oficiales del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet); declaraciones públicas del presidente Yamandú Orsi, el ministro Alfredo Fratti, la directora Laura González y el senador Sebastián da Silva; comunicados de la Confederación Granjera del Uruguay (CGU); testimonios de productores recogidos por medios locales de Salto y Tacuarembó; coberturas periodísticas de Prensa Latina, Infobae, Ámbito, El Cronista, Radiomundo/En Perspectiva, VTV Noticias, Prensa Mercosur y medios locales de Salto y Tacuarembó, consultadas para reconstruir la cronología de los hechos entre el 18 y el 24 de julio de 2026.

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