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Bañados de Carrasco: el humedal excluido, el negocio que avanza y muchos puntos oscuros por resolver

La exclusión de los Bañados de Carrasco del listado nacional de humedales de importancia ambiental coincidió con la tramitación de un emprendimiento inmobiliario de 228 hectáreas. El proyecto promete viviendas, empleo y un «ecoparque», pero vecinos, organizaciones sociales y académicos reclaman explicaciones, estudios sobre toda la cuenca y participación efectiva antes de modificar el suelo rural.

Los Bañados de Carrasco no son un terreno baldío a la espera de una inversión que le otorgue valor. Son un sistema ambiental de entre 1.100 y 1.300 hectáreas, compartido por Montevideo y Canelones, dentro de una cuenca hidrográfica de unas 20.500 hectáreas donde viven 256.753 personas. El humedal recibe agua de los arroyos Toledo y Manga y de numerosas cañadas: retiene lluvias, reduce la velocidad de las crecidas, filtra contaminantes, conserva biodiversidad y almacena carbono. Entre sus principales amenazas se cuentan la expansión urbana, el drenaje, la contaminación y la intensificación productiva.

Sobre el borde occidental del sistema, entre la avenida Punta de Rieles y el Camino Dionisios, la empresa Bislun SAS proyecta una urbanización de 228 hectáreas —aproximadamente el doble de la Ciudad Vieja— con cerca de 3.000 viviendas, comercios, un colegio, un centro cultural, un observatorio, lagunas y un parque lineal. La inversión anunciada alcanzaría los 1.248 millones de dólares en quince años; son cifras de la empresa, no resultados ya comprobados.

Un humedal que quedó afuera

En setiembre de 2025 el Ministerio de Ambiente abrió una consulta pública sobre la propuesta técnica para reglamentar el artículo 159 del Código de Aguas y definir los humedales de importancia ambiental, elaborada por la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos con antecedentes desde 2019. Los Bañados de Carrasco figuraron en ese proceso previo, pero quedaron fuera del listado definitivo: el Decreto 228/025, aprobado en octubre de 2025, declaró 37 humedales de importancia ambiental —alrededor de 800.000 hectáreas en todo el país— sin incluir el sistema de Carrasco.

La exclusión no significa que el humedal haya perdido toda protección: conserva categorías y restricciones departamentales, y las intervenciones de gran escala pueden requerir autorizaciones ambientales específicas. Pero quedó fuera del régimen nacional que prohíbe expresamente, en los humedales declarados, la desecación, el drenaje, los rellenos y las obras capaces de alterar el régimen hidrológico o la vegetación natural: la diferencia es, en los hechos, la que existe entre una prohibición explícita y una evaluación caso por caso.

Hasta el momento no existe una explicación pública sobre el criterio técnico que llevó a dejar afuera a los Bañados de Carrasco. Vecinos organizados solicitaron esa información al Ministerio y sostienen que la respuesta recibida no aclaró los motivos de la omisión. La coincidencia temporal entre la exclusión y el avance del expediente inmobiliario no demuestra por sí sola una coordinación deliberada, pero exige que el Estado explique sus decisiones con la misma claridad que reclama a los proyectos privados.

Un negocio que necesita cambiar la regla

El emprendimiento no puede construirse con las condiciones territoriales vigentes: el área es suelo rural, con función de transición entre la ciudad y el sistema ambiental. Para urbanizarla hace falta iniciar un Programa de Actuación Integrada y, después, recategorizar el suelo mediante decisiones de la Intendencia de Montevideo y la Junta Departamental. El expediente pide declarar de interés departamental la iniciativa de Bislun y, al 24 de julio de 2026, continúa formalmente «en estudio» en la Comisión de Planeamiento Urbano, Vivienda, Obras y Servicios. La declaración no habilitaría de inmediato la construcción, pero tampoco sería un paso neutro: pondría en marcha el camino que pide la empresa y generaría expectativas de valorización sobre tierras cuyo uso actual limita el desarrollo urbano.

La administración departamental de Mario Bergara incorporó condiciones sobre diagnósticos ecológicos, protección del paisaje y la fauna, cuidado del agua y una comisión de seguimiento con participación ciudadana. Son exigencias mejores que una aprobación sin controles, pero no resuelven la pregunta central: por qué se habilita primero el estudio de una iniciativa privada y solo después se analiza qué necesita la cuenca en su conjunto. La planificación pública debería recorrer el camino inverso: evaluar primero la capacidad hídrica y ecológica de todo el sistema, y recién entonces examinar si un proyecto particular resulta compatible.

El agua y la fauna no reconocen límites de padrón

Uno de los mayores riesgos es evaluar las 228 hectáreas como si fueran un espacio aislado. El agua que recibe el bañado circula por una cuenca metropolitana que atraviesa barrios, zonas rurales y asentamientos de Montevideo y Canelones. Investigadores universitarios advirtieron que el proyecto debe evaluarse por cómo, para qué y con quiénes se construye, ya que la impermeabilización del suelo mediante calles, techos y estacionamientos puede aumentar el escurrimiento y reducir la capacidad de almacenamiento de toda la cuenca. Las advertencias apuntan a Camino Carrasco, Paso Carrasco y asentamientos como Nueva España, donde familias ya conviven con anegamientos en las lluvias intensas. Los sectores con mayor capacidad económica pueden construir drenajes o contratar seguros; los barrios populares aguas abajo enfrentan las consecuencias con viviendas precarias. Una ciudad desigual no elimina el riesgo hídrico: lo traslada hacia quienes tienen menos recursos para defenderse.

La empresa presenta un parque lineal, lagunas y un observatorio como componentes ambientales del proyecto. Podrían ofrecer espacios públicos dentro del predio, pero no sustituyen el funcionamiento de un humedal, que depende de sus suelos, su vegetación y sus conexiones hídricas con el resto de la cuenca. En la zona se han registrado al menos 83 especies de aves, y la expansión urbana puede fragmentar hábitats y desplazar especies que dependen de pajonales y áreas abiertas. El humedal también arrastra contaminación histórica proveniente de actividades industriales; precisamente por eso necesita restauración, no mayor presión territorial. Invocar su deterioro previo para urbanizarlo equivale a premiar décadas de negligencia.

Participación anunciada, diálogo tardío

En febrero, la Intendencia de Montevideo y la de Canelones firmaron un acuerdo para la gestión integral de la cuenca del arroyo Carrasco, que define a los bañados como infraestructura ambiental crítica y propone coordinar al gobierno nacional, los municipios, las organizaciones sociales y a quienes viven en el territorio. La contradicción es visible: mientras el discurso institucional habla de gobernanza metropolitana, organizaciones sociales denuncian que el Municipio F no fue incorporado desde el inicio y que los vecinos conocieron aspectos centrales del expediente cuando este ya estaba avanzado. Un programa universitario vinculado al territorio solicitó formalmente una audiencia que continuaba sin resolverse meses después. El problema no es la ausencia total de contacto, sino que la participación llegó después de las primeras decisiones.

La respuesta social

La defensa de los Bañados de Carrasco reunió a vecinos de Punta de Rieles, Flor de Maroñas, Manga, Bella Italia, Piedras Blancas y otras zonas de Montevideo y Canelones, junto con centros culturales, la Intersocial del Municipio F, un programa universitario metropolitano, FUCVAM y organizaciones sindicales y ambientales. Entre sus acciones se cuentan la solicitud de información al Ministerio de Ambiente, el pedido de comparecencia ante la Junta Departamental, una recorrida pública el 18 de abril, el documento «Por la protección de los Bañados de Carrasco» —que exige detener la declaración de interés y estudiar toda la cuenca—, una petición con más de 2.700 firmas y el festival «Bañados y Comunidad: un territorio para vivir», en junio. El PIT-CNT respaldó los reclamos, y la Sociedad de Arquitectos del Uruguay pidió reconsiderar la exclusión. Estas acciones reclaman una evaluación integral, acceso a la información y coherencia con el ordenamiento territorial existente.

La mirada de Utopía al Sur

Montevideo necesita viviendas, trabajo e inversión, pero eso no obliga a expandir la ciudad sobre suelos rurales y frágiles cuando existen inmuebles vacíos y edificios degradados dentro de la trama urbana consolidada. En 2018 la propia Junta Departamental había declarado de interés la conservación de los Bañados de Carrasco como ecosistema de humedales; ocho años después, el mismo organismo estudia declarar de interés el procedimiento para transformar parte de su entorno rural. Esa contradicción no debería resolverse mediante una negociación rápida entre compensaciones económicas y metros construidos.

Antes de cualquier votación deberían publicarse todos los documentos del proyecto, explicarse públicamente la exclusión del decreto nacional, realizarse estudios independientes de toda la cuenca y convocarse a una instancia metropolitana con Montevideo, Canelones, el Municipio F, la academia y las organizaciones vecinales. Los Bañados de Carrasco no necesitan edificios para servir a la ciudad: ya controlan agua, reducen inundaciones, filtran contaminación y mantienen biodiversidad.

Lo que falta responder

La pregunta no es solamente qué pretende construir Bislun SAS, sino quién tiene derecho a decidir sobre la ciudad y quién asumirá las consecuencias si esa decisión resulta equivocada. Mientras el expediente siga «en estudio», Utopía al Sur seguirá tres asuntos centrales: si el Ministerio de Ambiente explica públicamente la exclusión del humedal, si se realizan los estudios hidrológicos integrales que reclaman vecinos y académicos, y si la participación ciudadana logra incidir antes de las decisiones definitivas.

Fuentes consultadas: Ministerio de Ambiente (Decreto 228/025 y documentación de consulta pública); Intendencia de Montevideo y Junta Departamental de Montevideo; Intendencia de Canelones; expediente de Bislun SAS; Programa Integral Metropolitano (Universidad de la República); FUCVAM; PIT-CNT; Sociedad de Arquitectos del Uruguay; Brecha; Caras y Caretas.